Una imagen reiterativa en las pantallas de TV: los hinchas expresan su euforia para las cámaras. Una imagen casi inédita en los sets, pese a que el 90% de los jugadores de la Selección son afroecuatorianos: un grupo de marimba esmeraldeña. Finalmente, el panel de ‘Unidos por la pasión’, donde se comentan los partidos.
Algo cambió levemente el jueves después del enorme triunfo ecuatoriano ante Costa Rica y su clasificación a los octavos de final. En la mañana, los sets de noticias habían vuelto a ser amarillos y se había escuchado profusamente el fondo de aquel “Oh oh oh, oh” del himno pop que compuso David Cobo sobre la selección.
Es decir, todo fue como rezaba el lugar común de las “previas” televisivas a cualquier partido del Ecuador. En la noche, algo fue distinto. Existió euforia, patrioterismo, orgullo, alegría, igual que siempre. Pero, por un momento la TV se abrió simbólicamente a las expresiones culturales de la mayoría de futbolistas que representa al país en el Mundial: los afroecuatorianos de Esmeraldas y el Chota. La tonadilla de Damiano o el Lindo Ecuador dejaron de ser las únicas formas de representación sonora y en el cierre de ‘24 Horas’ de Teleamazonas se escuchó una bomba tradicional del Chota. Más tarde, en el set de ‘Unidos por la pasión’, estuvo un grupo de marimba dando muestras del folclore esmeraldeño.
¿Significa eso que la TV se volvió de pronto más incluyente y dispuesta a tomar en cuenta a los grupos poblacionales más olvidados y pobres, pero que –paradójicamente- entregan los héroes deportivos y los nuevos referentes del país?
Es de temerse que no. En manos de la TV, el Chota y Esmeraldas se folclorizan o son pintorescos sitios a los cuales se mandan cámaras y reporteros para que capten la celebración de los parientes de los cracks de la Selección, aunque apenas se les permita hablar como sucedió con los padres de Iván Hurtado.
A lo largo de estos años, las cámaras de TV han estado decenas de veces en El Juncal o en Las Palmas de Esmeraldas. ¿Se ha visto, realmente, a los afroecuatorianos? Y más importante, ¿se los ha escuchado? ¿Se han contado sus historias como comunidad, como cultura y como personas olvidadas entre los olvidados? ¿Qué información proviene de las regiones mayoritariamente afro del Ecuador?
¿Qué denuncias se han hecho sobre los niños que mueren desnutridos o por falta de atención médica? ¿Qué se ha dicho sobre las nulas condiciones sanitarias, de servicios vitales en las que vive esta población? ¿Cuándo se “ha exigido a las autoridades respuestas y soluciones” (como reza la muletilla de los reporteros) a las escuelas inexistentes o destruidas o los centros de salud sin nada de nada?
¿Acaso no se sigue utilizando en muchas reseñas de crónica roja el famoso “hombre de color” o los “hombres de raza negra” para referirse a posibles delincuentes? Probablemente ha existido algún reportaje, alguna nota aislada (recuerdo cosas en ‘La TV’ de Ehlers y en ‘Día a día’), pero a eso no se le puede llamar un esfuerzo consistente.
Hay que reconocer que a lado de Esmeraldas o de las poblaciones del Chota, Quito y Guayaquil son casi ciudades del primer mundo. El asunto es que se hace televisión desde esa óptica de “primermundismo” criollo. Una situación ilustra bien lo que sucede en pantalla: por el set de La Tri han pasado conductores y conductoras brasileñas, argentinos, venezolanas, peruanos, cubanas, etcétera. No obstante, que alguna mujer afroecuatoriana sea protagonista en los sets es casi impensable. Cierto, hubo una vez el caso de una ex reina de belleza negra que tuvo alguna incursión televisiva. Había, también, alguna bailarina en el cuerpo de modelos de ‘A todo dar’. Pero, un par de golondrinas no hacen verano.
Quizás el único caso de una estrella televisiva afroecuatoriana sea Richard Barker, pero él mismo se asume como una broma o sino recordemos el “buga buga” como su referencia al África y su próximo mundial.
No hay chauvinismo en el análisis. Los profesionales de otros países tienen derecho a trabajar en nuestro país con las mismas oportunidades que pedimos se les otorgue a los ecuatorianos cuando van a tierras extrañas. Claro que a veces da la impresión de que en nuestra TV, tener acento extranjero (y atractivo físico) garantiza más oportunidades.