Sábado 17 de junio del 2006 Cartas al Director

Voto en el exterior

El empadronamiento de las personas que vivimos fuera del Ecuador, fue un gran paso dado por nuestro Gobierno, al querer contar con nuestro voto por primera vez para unas elecciones.

Lo que no entiendo es cómo tal decisión no se la hizo de una manera fácil, ya que el habernos dicho “pueden empadronarse solo apersonándose en el consulado de su país, en su ciudad de residencia”, fue complicado, pues muchos no disponemos de tiempo para haber ido en horario de oficina (de 10h00 a 14h00) a realizar esas gestiones; cuando lo más comprensible hubiese sido dar las facilidades por internet.

En los últimos días se vio a gran cantidad de personas que querían empadronarse, sobre todo en Barcelona, pues somos casi mayoría habitacional y con un consulado pequeño. Ya tenemos los resultados, yo soy uno de tantos que será multado por no tener en octubre próximo cuando sean las elecciones, el certificado de votación; error que esperamos que en un futuro lo corrijan.

César I. Paredes Pérez
Barcelona, España

Desde Jaén (España) hacemos un llamamiento a los medios de comunicación para que se hable más sobre las próximas elecciones de nuestro país, Ecuador, ya que el 50% de los ecuatorianos acá residentes no conocemos a los candidatos.

Pedimos que se reflexione en que los elegidos sean personas que no manipulen al país a su antojo, que abran muchos puestos de trabajo, y proyecten campañas para servir a los barrios marginales.

Carlos Hernán Martínez Loor
Jaén, España

Quizás sea este el único país donde se obliga a los ciudadanos a presentar su certificado de votación para todo trámite. Demostración palpable de que vivimos en una democracia endeble, pues el hecho de exigir ese documento ya no es democracia.

Concurrimos a las urnas no solo por ayudar a que nuestro candidato escogido gane, sino muchas veces por el certificado de votación. El país se ahorraría una enorme cantidad de dinero si no extendiera esta papeleta. Muchos trámites que tienen todo en regla no se hacen o la persona no es favorecida con un trabajo, con un pago, un bono, por no tener este certificado. Pónganse la mano en el pecho diputados, señores del Tribunal Electoral, presidente, y deroguen esta ley que obliga la presentación del certificado de votación.

Temístocles Zambrano Bravo
El Carmen

Los países que caminan hacia la democracia plena incorporan el voto allende sus fronteras como derecho de sus connacionales ausentes.
Esto es una conquista adicional a procesos electorales saludables donde todo es propicio para que el voto, lejos de ser obligatorio con la terrible coactiva de perder sus derechos de ciudadanía al que resulte disidente del proceso, sea opcional, haciendo más respetables los resultados.

En esos lugares y circunstancias, el sistema electoral es salutífero, al interior del país y así se proyecta en los recintos de ultramar. Pero en lo referente al voto 2006 de los ecuatorianos residentes en el exterior, más allá del puntual goce de un derecho, debemos preguntarnos –y hasta preocuparnos– si se tendrá o no una copia al carbón del marco costumbrista electoral continental insular. Porque allá donde no todos los partidarismos participantes podrían controlar el proceso, este quedaría en manos de diplomáticos oficiales designados por las fuerzas políticas de la coyuntura gubernamental, que también participan en el evento, siendo parte y juez a la vez.

Además, este proceso presenta sus particularizadas diferencias. Solo se vota para binomio presidencial y no para el poder Legislativo. Por la situación legal de los sufragantes es opcional y hasta podría ser difícil certificar la precisa identidad del sufragante. Entonces nos es evidente que acá y allá se realizarán dos procesos disímiles sobre unos 150.000 votos enfáticamente, solo presidenciables. Por lo que el poder procesar y acoplar estas dos particularidades debe remarcarse en patética realidad electoral.

Ing. Agro. César Chávez Onofre
Guayaquil
Cartas al Director

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