La demanda de camisetas de la Selección creció en toda la ciudad. También la venta de televisores.
Algunos clientes de Marathon Sports, de Nueve de Octubre y Escobedo, observaban en la pantalla de un televisor al Rey Pelé saludar al público durante la inauguración del Mundial de Fútbol, pero al mismo tiempo otro grupo muy numeroso se disputaba las pocas camisetas de la Tricolor que quedaban en las perchas de esta tienda.
Eran más de las 10h00 y en ese local las filas de personas que se disponían a pagar sus prendas eran similares a las que se ven en las entidades bancarias en quincena.
Jairo Chaglia, administrador de Marathon, estaba más que sorprendido, preocupado. “Hemos vendido entre el jueves y hoy (ayer) 1.500 camisetas. Definitivamente, la demanda ha sido mayor a nuestras expectativas”, dijo.
No era para menos. En ese establecimiento se manejaban con un stock de 1.700 camisetas, pero la mañana de ayer solo les quedaban prendas de las tallas XL y Large.
“No sabemos qué vamos a hacer si Ecuador gana. La fábrica nos está haciendo más y esperamos tenerlas pronto”, expresó Chaglia.
La tensión no era la misma en los almacenes de electrodomésticos del centro de la urbe, donde más bien el ambiente era de fiesta y la canción Sí se puede se escuchaba en los modernos equipos de sonido.
Allí, según Oswaldo Chalén, jefe del local de Jaher, lo más duro ocurrió en el transcurso de la semana, cuando “todo el mundo vino a comprar televisores para ver los partidos”, indicó.
En ciertos clientes, comentó, la novelería fue tal que optaron por cambiar modelos que habían comprado de 29 pulgadas, por otros de 34 y 40. “Y eso porque no encontraron uno de 54 pulgadas que teníamos en promoción, porque se agotó la semana pasada”, afirmó.
Aunque Miguel Valarezo, quien habita en Leonidas Plaza y Sedalana, prefirió dejar para última hora la compra de su televisor. Cerca del mediodía, con ayuda de un amigo, colocó el artefacto de 29 pulgadas, recién salido de un almacén, en el balde de su camioneta y expresó confiado que gritaría los goles del equipo ecuatoriano.
Unas cuadras más adelante, entre peatones que lucían la camiseta tricolor, la joven Sara González ofrecía pintar “caritas” con los colores de la Selección a 25 centavos de dólar. No era la única. Otras con pinceles y témperas, apostadas en diversas esquinas, anunciaban lo mismo.
Las horas previas al partido Ecuador vs. Polonia, fueron de gran actividad comercial.