Dentro de unos meses se realizarán las elecciones (octubre) y dirigentes indígenas se aprovechan para reclamar y levantar polvareda sobre este tema; más que el TLC por el que venían haciendo bulla. Todos vieron esa sólida base para publicitarse gratis. Así fueron apareciendo más políticos dizque líderes que intensificaron sus campañas contra la Oxy.
Ya los veremos después de dos meses en los listados oficiales para que votemos por ellos. Pero sucede lo impronosticado, que los políticos del país hacen lo mismo en ciudades y recintos, con campañas de que no se firme el TLC, y que estuvo bien que se haya ido la Occidental, mientras siguen aumentando nombres para las listas, como también los movimientos. En el caso de la Oxy, parece que el Gobierno sí quiso castigar la falta que cometió y que lo haga partícipe de la fenomenal cifra de millones que se llevaba solita. Para el Gobierno no hubo más razón que cancelar el contrato, aunque está clarísimo que la Oxy no quiere perder.
Sugeriría a la Oxy hacer algo que desde el comienzo le habría salido más barato, solicitar una reunión de todos los dirigentes, jefes regionales y comunitarios, sin ningún político, ni del Gobierno, pero con resguardo de la Policía. Por la Oxy estarían los más altos delegados. La cita consistiría en el ofrecimiento de la Oxy de realizar todo lo que los dirigentes congregados deseen se haga en su territorio, o sea en el lote adjudicado con caminos, hospitales, escuelas, colegios, aguas servidas, calles y parques.
Como el contrato vence en el 2019, en caso de renovarlo o ampliarlo se realizarán nuevos convenios. La Oxy tiene 14 o 15 años por delante, la lista de obras propuestas se las dividiría para ese número. En caso de llegar a este acuerdo el resto de empresas petroleras en funciones tendrían que copiar para ponerlo en práctica. Los únicos que se amargarían serán los políticos que ya han farreado bastante con este motivo.
Jorge L. Bueno
Guayaquil
El Ministerio de Economía se queja de que “los subsidios a los combustibles están acabando con el presupuesto del Estado”.
Creo que ha llegado la oportunidad de que el Estado pueda hacer algo para cambiar esta realidad. Una posibilidad y la única que valdría la pena es que la Oxy construyera una refinería para Ecuador. De acuerdo a los entendidos, tendría un costo entre 1.500 a 1.800 millones de dólares, más o menos lo que propuso la Oxy en su negociación. La ventaja para el país sería enorme, ahorraríamos gran cantidad de recursos cada año que no se compararían con lo que la Oxy propuso.
Alfred Naranjo Cobo
Guayaquil
El escándalo de la Oxy no es más que el telón de un Gobierno intrascendente. Aprovechando la oscuridad creada, quieren meternos otra vez ese “gato por liebre” de que el Estado y el país son lo mismo. O sea, que sigamos solapando la demagogia, porque si no somos “traidores de la patria”.
Y para eso el mañoso “gato” se ha vuelto a esconder debajo de la bandera nacional a la que como siempre dejará hecha flecos. La politización sigue desgarrando la ya maltrecha seguridad jurídica. El Gobierno de turno, como todo “gato” mañoso se marchará, y la patria –inocente “liebre”– se quedará más desprotegida, sin leyes ni instituciones.
Paúl Tapia Goya
San Antonio, EE.UU.