martes 06 de junio del 2006 Columnistas

Marchemos mañana

La inseguridad, entre sus muchas causas, tiene una fundamental: el pésimo funcionamiento, sea por ineficiencia o corrupción, de tres instituciones clave: Policía, cortes y cárceles. Con relación a la Policía, son cuatro sus principales problemas; situación que, con voluntad y pantalones, puede revertirse y comenzar a dar frutos significativos en menos de dos años:

1. Falta de capacitación, que redunda en un bajo nivel profesional. Enviar a mil oficiales a entrenar fuera del país en los mejores centros de capacitación costaría menos de treinta millones de dólares. Luego de esto, crear en Ecuador una escuela de formación de tropa y otra de oficiales, de alto nivel, con profesores israelíes, ingleses o norteamericanos, costaría otros quince millones adicionales.

2. El obsoleto equipo, tecnología y sistemas de comunicaciones con los que son dotados. Instrumentos de alta tecnología en comunicación, bases de datos orientadas a objetos, equipos de laboratorio y forense, sistemas de huellas dactilares, etcétera. Representarían otros veinte millones de dólares en inversión.

3. Estructura organizacional caduca, centralizada y centralista. Es necesaria la presencia distrital o parroquial, con infraestructura, con una organización altamente descentralizada con respecto a la estructura regional y autónoma frente  a la nacional, cuya inversión inicial podría estar en el orden de los cien millones de dólares, la cual causaría un incremento en el costo operativo no menor a los cinco millones anuales.

4. Las pésimas condiciones en las que el policía trabaja, sueldos pobres, seguro médico y de vida inexistentes.

En resumen, con una inversión menor a los 150 millones de dólares y ciertos cambios estructurales, que significarían incrementar el costo operativo anual en unos 40 millones, la situación cambiaría por completo.

Algunos me dirán que Ecuador es pobre y que no tiene estos recursos. Yo les contestaría que según las investigaciones del diario español El País, Ecuador es uno de los tres países en Latinoamérica con mayor gasto militar en relación al tamaño de su economía. Según La Red de Seguridad y Defensa de América Latina, Ecuador gasta el 10% del Presupuesto Nacional del Gobierno en Fuerzas Armadas. Es decir, para resolver en gran medida el problema de inseguridad del país, se necesitaría menos del 20% de lo que el Gobierno gasta en Defensa. Otra forma de verlo es que el costo operativo incremental de esta nueva estructura e infraestructura de seguridad se podría pagar eliminando el leonino contrato colectivo de los sindicatos de Petroecuador. El problema no es la cantidad del gasto público. Es la calidad. En términos populares, la plata no está donde debería. Es por todas estas cosas que usted lector, debería salir a marchar mañana. No solamente para protestar, sino para exigir soluciones de fondo.

Pero, la marcha no es el fin. Debe ser el inicio de la auditoría ciudadana. Si no hay resultados, probablemente debamos marchar y hacer vigilia fuera de las casas de los coroneles, fiscales y jueces, diputados, ministros de Gobierno y Finanzas. Lo importante es que la sociedad civil no pare de protestar hasta que la situación cambie.

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