Hace poco se difundió un estudio sobre cómo se “hacían los éxitos” musicales, fílmicos, etcétera. La conclusión era que existían determinados líderes en cada círculo social que recomendaba o descartaba ciertos discos, películas, libros o cualquier otro producto cultural. El resto de los miembros del grupo, tomaba esa opinión como un parámetro sobre el cual construir o reforzar su posición o prestigio dentro del círculo.
El mecanismo es básicamente un boca a boca, pero de mayor complejidad porque, además, funciona en círculos concéntricos. Las conclusiones de esa investigación me vinieron a la memoria al observar la evolución del fenómeno Código Da Vinci: comenzó como una novela de mediano tiraje y casi nulas expectativas. En cuatro años, se transformó en uno de los más grandes best sellers de los últimos tiempos, en un gigantesco éxito de taquilla en el cine y en la materia prima para una decena de libros y otros tantos programas de nuestra televisión.
Durante esta semana, se volvió a tratar el tema en este lunes. El miércoles se hizo una majestuosa puesta en escena para el especial de Ecuavisa y el jueves se presentó un conjunto de reportajes desde diversas perspectivas en 30 Minutos Plus.
Los más felices con todo esto deben ser los representantes de Sony Pictures en el Ecuador.
Mientras más se hable de la película, los círculos del boca a boca se van ampliando y más líderes de opinión van hablando del filme. Es una táctica ganadora por cualquier lado y algunos representantes de la Iglesia Católica con sus condenas han sido los más grandes propagandistas del “Código”. ¡Toda una paradoja!
En cualquier caso, el especial de Ecuavisa fue estéticamente muy bien montado. La locación, en una de las salas de la colonial iglesia de La Merced, le dio un aire muy distinto al panel entre monseñor Arregui, Vladimir Serrano y Pedro Saad. Inclusive el arte religioso colonial sirvieron para que Saad –quien se describió como un agnóstico-, relativizara las supuestas claves que se esconderían en “La Última Cena”, el famoso mural de Leonardo sobre la verdadera naturaleza del “Santo Grial”. Los fragmentos del documental argentino sirvieron como buen material de apoyo, aunque incompleto: la otra parte de la historia –la oficial- no fue presentada.
Lo que se vio en “30 minutos plus” fue una colección de reportajes sobre los aspectos literarios, teológicos y de mercadeo de El Código Da Vinci. En definitiva fue un buen compilado de todo lo que se ha dicho hasta ahora, eso sí bajo un enfoque pragmático: se trata de una brillante operación de “marketing” que utilizó bien la polémica que los temas religiosos aún generan.