Viernes 02 de junio del 2006 Cartas al Director

Ataquemos ya al hampa I

Voy a comprar chalecos antibalas para que mis nietos asistan a la escuela. No dejo de pensar en ese angelito de tres años que murió la semana pasada en manos del hampa en Entre Ríos, pero cierto ministro habla de “percepción” y de que la delincuencia ha disminuido; no sé en qué país vive ese señor.

Estamos en una anarquía total, la justicia está corrompida y sus actores son los responsables de lo que está pasando. Que brille la verdad y se inaugure la justicia en Ecuador para que los asesinos de Entre Ríos y los jueces corruptos vayan a la cárcel.

Gustavo Varas Guerrero
Baba


Expreso mi más profunda solidaridad a los padres que en estas últimas semanas han perdido a sus hijos en injustas y desgraciadas circunstancias. Que Dios sepa darles con el tiempo el alivio a tan horroroso dolor.

Que Dios castigue a esos desalmados, a quienes nada les importa sino matar sin el más mínimo remordimiento. Esto ya rebasó el límite de la porquería en la que vivimos en este país que desgraciadamente es tierra de nadie. Y con respecto a nuestras autoridades, no voy a perder el tiempo escribiendo sobre ellas, para qué pintarle una raya más al tigre; al fin de cuentas, todos los días el país clama sus derechos gritándoselos en sus caras de todas las formas posibles, pero qué va, les conviene que les entren las cosas por una oreja y les salgan por la otra.

Christian Saldivas
Guayaquil


A fin de que sea eficaz el cambio y la rapidez que se busca para cumplir la detención de 24 horas para investigaciones, el turno que ahora se ha impuesto a los juzgados de lo Penal y fiscales, debería cumplírselo en las dependencias de la Policía Judicial como lo hacían anteriormente los jueces tránsito.

Para ellos habría que adecuar una pequeña oficina con el objeto de que el juez y el fiscal conozcan inmediatamente a los detenidos y sus casos desde que ingresan a los calabozos, y por las mismas evacuen las diligencias más necesarias como legalizar las detenciones, y tomen las versiones de los detenidos y de los ofendidos; asimismo podrían exigir de manera directa la elaboración de los informes, aprovechando un altoparlante para que hagan llamar, por ejemplo, “sargento tal, acérquese al señor juez de turno”, y una vez ahí le inquieran la presentación de los informes, para que no tengan que decirles a los familiares de los detenidos, “váyanse en un taxi a la PJ y en taxi traigan al mensajero con el informe”. Por favor, ¡un poquito de sentido común!

Ab. Carlos Muñoz Zambrano
Guayaquil

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