Viernes 02 de junio del 2006 La caja

Aquellos sicarios de pantalla chica

En la estupenda versión fílmica de Rosario Tijeras, el libro de Jorge Franco, en medio de los tiros flota una revelación: los sicarios tienen, a su modo, un sentido de la moral y un sagrado código de comportamiento que respetan hasta el fin... Las balas llueven, la violencia impregna las calles, pero aun así prevalecen sus principios, muy probablemente retorcidos, pero principios al fin.

Eso sucede con los sicarios de verdad. Pero hay otra clase, de plástico y pantalla chica. En esta categoría, en primera línea están los ‘Buenos Muchachos’. A diferencia de los sicarios de verdad, estos sicarios de TV, no respetan códigos o principios. Ni siquiera, aquellos de cortesía básica.

Como esa regla que reza que tratar a una mujer de prostituta, es una canallada. El último domingo, los ‘Buenos Muchachos’ se pasaron de la raya en el cansino y viejo conflicto con Marián Sabaté y la trataron de esa forma. Para sustentar la afirmación hicieron una enumeración apretada de sus novios. ¿Eso es causa suficiente para denigrar a un personaje público de esa manera?

Si Sabaté tiene diez, cien o mil novios es su problema.

Por lo contrario, ¿cómo es posible que personajes como Francisco Pinoargotti se conviertan en jueces de la moral pública? En el fondo, hasta los propios protagonistas de la historia saben que no tienen una trayectoria que les pueda otorgar la función de juez de la moral colectiva. Nadie tiene por qué atribuirse ese papel.

A mi correo llegan decenas de cartas de quienes denuncian las “travesuras” de los ‘Buenos Muchachos’: chantajes, mentiras, manipulaciones, etcétera. Nunca he publicado una letra, porque a mi modo de ver, no es lícito meterse en la vida privada de la gente de la televisión.

Un sicario de verdad –no de estos de plástico que tratan de liquidar las honras ajenas por medio de un programa de TV– es un ejecutor de consignas y trabajos sucios. Es impensable que un medio de comunicación como Gamavisión tenga un programa como los ‘Buenos Muchachos’ como un instrumento y, sinceramente, no quiero creer que la virulencia de los ataques del último domingo se deba al hecho de que Marián Sabaté no se haya pasado aún a ese canal o, peor aún, que haya jugado con las expectativas tanto tiempo. Pero aun si solo se debe a una revancha personal de Pinoargotti debido a unas acusaciones lanzadas por Sabaté, el canal, por lo menos, guarda un silencio cómplice.

¿Prostituta, una presentadora de TV porque ha tenido muchos novios y esposos? Vaya que esta televisión ha caído a las cloacas.

La caja

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