El nombre del ilustre guayaquileño José Joaquín de Olmedo, literato, poeta, estadista y genio de la política, de proyección internacional, debe encumbrárselo engalanando un santuario de la cultura.
En víspera de la inauguración del edificio para la terminal aérea de nuestra ciudad, el Cabildo anunció su intención de ceder la terminal anterior con el propósito de habilitar un recinto para convenciones, conferencias.... Este nuevo centro cultural amerita ostentar con orgullo el nombre del prócer Olmedo.
Respecto a la flamante terminal aérea, vale citar que contamos entre las páginas de gloria de la aviación nacional con figuras que nos enorgullecen como Elia Liut y Cosme Renella. ¿Por qué entonces negarles el merecido derecho de representar a la aeronáutica ecuatoriana imponiéndole uno de estos nombres a esta nueva obra?
Nicolás Aguilera Freire
Guayaquil
Ahora que se aproxima la apertura del aeropuerto internacional de Guayaquil se discute qué nombre se le debe poner. No debemos olvidar hoy que se habla tanto de la integración latinoamericana, que Bolívar fue pionero e incentivador de este ideal, y sin haber nacido en territorio ecuatoriano luchó y consiguió su indepencia del yugo español.
Para descalificar a Bolívar se mencionan errores que cometió, olvidando que los grandes hombres continúan siendo susceptibles a errar, como también fue el caso de Olmedo que con representantes del pueblo redactó la Primera Constitución Política del Ecuador en 1830, que en su artículo 68 se refiere a los indígenas como clase “abyecta y miserable”. Los errores de Bolívar son opacados por la grandeza de su visión de estadista, su renuncia a aprovecharse del poder y la entrega de su fortuna en beneficio de la causa emancipadora de seis países. Anhelo que no se haga como con el malecón que durante años se llamó Simón Bolívar y ahora se lo conoce como Malecón 2000, nombre que no tiene significado profundo ni gran importancia histórica. Sugiero que a la nueva terminal internacional de Guayaquil se la continúe denominando Simón Bolívar, y al aeropuerto nacional se le ponga el nombre de José Joaquín de Olmedo.
Jorge Barragán
Quito