Jueves 01 de junio del 2006 La caja

¿Un circo para la calle o la calle para un circo?

...O ninguna de las dos. Se trata del nuevo programa de Teleamazonas producido por ADN Digital, la misma productora que está detrás de ‘La Kombi’ y su humor urbano.

‘El circo del semáforo’ es el nombre de esta producción que se  estrenó en Quito el pasado lunes y aunque nadie lo plantee así, el formato es nítidamente un reality show. Un espectáculo de la realidad, en toda la extensión de la palabra y nunca mejor dicho. La trama consiste en armar un “show” circense con niños que trabajan o viven en la calle, aunque bajo la supervisión del proyecto salesiano y su “Caleta”. El punto es que el circo debe ser de tal calidad que sea digno de ser llevado al escenario de la mejor sala de Quito, el Teatro Sucre.

Pero si piensa que todo se reducirá a las vivencias de los niños y su “camino a los sueños”, se equivoca. La ingeniosa variante es que los menores, con ser los protagonistas del espectáculo, no son los únicos actores del reality. Un equipo de maestros y productores deben hacerse cargo de las tareas y las cámaras están prestas para registrar reacciones y frustraciones.

En la construcción de una tensión de doble carril, el programa tiene el camino hacia la emotividad y los tiempos narrativos: los niños despertando a la posibilidad de ser protagonistas de su propio destino, por vez primera; los artistas y productores ante el reto de montar un espectáculo de calidad en un plazo tan perentorio como fines de julio.

La primera emisión sirvió para barajar y echar las cartas. En el territorio de los niños, el escepticismo inicial, la sorpresa y las revelaciones. En el lado de quienes ejercerán de directores, maestros y productores, conocer lo que se espera de ellos, asumir la dimensión de sus responsabilidades y poner manos a la obra.

En lo estrictamente televisivo, el reto para ‘El circo del semáforo’ es mantener el ritmo y para eso hay que dotarlo de algún tipo de dramatismo, sin caer en emotividades baratas y fáciles. Ya que se mencionó a la emotividad… Una de las virtudes de la primera emisión del nuevo programa fue el respeto que se mantuvo hacia  los niños y, por supuesto, al televidente. En otras palabras, no se cayó en manipulaciones sentimentales ni en el uso de la pornomiseria para conmover y atraer audiencia.

La estética del programa es algo que no se puede dejar de mencionar. La composición de la imagen, la gráfica, la iluminación y la edición tuvieron elementos urbanos, retro y poéticos que elevan a ‘El circo del semáforo’ un punto por encima del promedio de las producciones domésticas.

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