Los sábados, Ecuavisa está construyendo un sólido bloque de programas humorísticos de buena factura: ‘Las Zuquillo’, la recién estrenada ‘Kliffor’ y por último la nueva temporada de ‘Vivos’.
Segundo sábado klifforiano y la serie promete. En la primera emisión se criticó la voz que caracterizaba Richard Barker: “la de un viejito” se dijo, cuando el personaje es de apenas 45 años.
Entre las sumas y las restas, el resultado es favorable: no se trata de una voz de la tercera edad, tampoco es una voz, ejem... muy común. Es algo más equívoco y más interesante, la de alguien que se pretende viejo y no quiere serlo: la de un temprano jubilado... Un afortunado hallazgo de Barker, para caracterizar a un personaje que –probablemente como él mismo– debe reinventarse y, además, dentro de los límites del espacio doméstico, dominado sobriamente por su esposa (Maricela Gómez).
En Kliffor, es un acierto que la serie se asiente en el personaje interpretado por Barker, pero no es el único mérito. Al fin se encuentra en una serie local, un trabajo en los libretos y en la adaptación que es digno de resaltar. En hora buena. Todos deseamos que la calidad en estos aspectos se vaya incrementando.
La nueva temporada de ‘Vivos’ también revela búsquedas y un dato interesante: al programa se lo perfila más adulto y menos atractivo para los infantes… Algo más de sutileza: “¿Súper Niña?... ¡Súper hilo!”. Y nuevos personajes, donde Reinoso, un maestro del disfraz, se realiza. El punto bajo siguen siendo los guiones, carencia que se evidencia cuando los sketchs se prolongan, como en el del ‘Conde Nado’ y los ‘Padrastros de la Patria’, que se vuelve aburrido y caótico después del segundo minuto…
Para concluir el sábado, lamentable que ‘La Hora Nacional’ de Canal Uno vaya languideciendo… Un factor no se ha entendido hasta ahora: el poner música en TV con dignidad y calidad exige mucha producción y eso significa recursos, trabajo y “saber hacer”. Nada de eso aparece en ‘La Hora Nacional’ durante este mayo del 2006. Y así las cosas, la música ecuatoriana vuelve a ser maltratada, en un programa que debía ser una seducción, un placer…
¿Y de los deportes del domingo? Un magnífico Premio de Mónaco, en el cual –y me perdonarán los ferraristas– a Schumacher se le dio su merecido, y un partido de fútbol, Ecuador-Macedonia, donde no obtuvimos el premio al esfuerzo.
Televisivamente, lo uno fue deslumbrante; lo otro, algo que abona al promedio, sin ir más allá de lo correcto.