Domingo 28 de mayo del 2006 Cartas al Director

Delincuencia y seguridad

Soy una de las propietarias del local Docucentro Entre Ríos (negocio vecino de Emelgur), lugar donde enfrente –el 24 de mayo– se originó un intercambio de balas entre un policía y  delincuentes que asaltaron Emelgur; acto en el que murió una niña de 3 años.

Ese día tuve un intercambio de palabras con uno de los policías por reclamar su llegada tarde (10 o 15 minutos después del hecho) a pesar de que  llamé al 101 al momento del acto (no más tarde); y lo único que obtuve fueron gritos, reclamos, y más aún, me dijo: “Claro, usted reclama porque fue una niña la que murió, pero un policía arriesgó su vida y nadie reclama...”. Con esto me dio a entender que aquella menor no tenía importancia, y que el policía, sí. ¡Gracias por hacernos ver al país y a esta ciudad la inseguridad en la que vivimos!

Edvik Febrero Kronfle
Samborondón

En el momento  que leí la triste noticia de la niña que falleció el miércoles 24 en un tiroteo en Samborondón, me sentí alarmada, ya que como madre de una menor de la misma edad pensé: “Si hubiera sido mi hija”; realmente no sé dónde están los famosos planes para combatir a la delincuencia, ya que ni en este sector privilegiado se está a buen recaudo.

En esta ciudad se estaría aplicando lo de “tirar a matar”, pues no hay el mínimo respeto por nada ni nadie.

Angélica Bolaños Pinela
Guayaquil


Esta vez le tocó a otra madre llorar y me pregunto: ¿Tendrán vivas a sus madres los asesinos?

El hombre fue llamado por Dios a custodiar el mundo, pero el dominio confiado no es un poder absoluto, ni de libertad de usar y abusar. No voy a erigirme en juez de estas escorias salvajes, pero sí recordarles una seria advertencia de Jesús: “Aprended de la sencillez de los niños ..., y aunque es difícil evitar la barbarie humana en esta tierra, ¡ay de aquellos que la cometen!, porque más les valdría atarse una rueda de molino al cuello y ahogarse en lo profundo del mar, antes de hacer daño a uno de estos pequeños”. El hombre se ha deshumanizado y no nos queda otro camino que sobrevivir infectados de miedo, inseguridad y desconfianza en nuestras autoridades. Se trata de una grave culpa moral. Podemos resistir todavía; hay que ser ingenuos para pretender que no sucumbiremos nunca en el choque contra el mal, bajo el peso de la injusticia.

Vinicio Guerrero Méndez
Quito

Leí el editorial de este Diario, ‘No pasa nada’ (en torno a la muerte de bebés infectados en  hospitales y al asalto el miércoles 24 en Samborondón, donde murió una niña), publicado el 25 de mayo. Al respecto, considero que es realmente triste la situación a la que hemos llegado; el Ecuador entero debe llorar la muerte de quienes deberían ser el tesoro más preciado y de mayor atención: los bebés.

A estas criaturas las hemos convertido en víctimas de la violencia, la ineptitud y la irresponsabilidad; producto de la carencia de valores que nacen del amor por uno mismo y los demás.

La capacidad de amar se nos ha dado desde el instante de nuestra creación, la forma de hacerlo la aprendimos de nuestros padres y es nuestra obligación transmitirla a nuestros hijos.

Seremos criminales todos si el legado de amor que debemos transmitir a futuras generaciones lo reemplazamos por odio y violencia. Mi esperanza es que las lágrimas derramadas por las almas que hemos perdido se conviertan en la fuerza que nos haga luchar, porque es nuestra responsabilidad hacer que esta situación termine ahora.

Claudia Falconí Mackliff
Guayaquil

La única forma de controlar el asalto perpetrado por pandillas de delincuentes armados con equipo de alto calibre es con participación del Ejército, empleando tácticas militares para atrapar de una vez  a los criminales que se ríen de las autoridades y de la Policía de Guayaquil.

No es posible que las autoridades no se den cuenta de la desventaja que hay entre las armas usadas por los delincuentes, y las restricciones y equipos empleados por la Policía y las compañías privadas de seguridad. ¿Hasta cuándo, por Dios, dejan a Guayaquil en manos de delincuentes y criminales? ¡Acción militar contra la delincuencia!, esa es la única respuesta.

Édgar A. López
Louisville, EE.UU.

La técnica profesional de seguridad ciudadana dice que para hacer seguridad hay que aprender a pensar como delincuentes. Irónico y difícil, pero necesario.
Haber prohibido que dos personas anden en  moto fue una clara demostración de que no se tiene idea de cómo hacer seguridad, pues la Policía y Fuerzas Armadas (FF.AA.) circulan en estas por  el país, cuando la principal recomendación referente a seguridad en vehículos particulares, sean motos o automóviles, es “nunca ir solos”, especialmente en las noches y horas de mayor peligro.

Las normas de seguridad a las que me refiero se incluyen en las casas, carros, calles, universidades, buses urbanos, trabajos, colegios, centros comerciales, bancos, taxis; para el uso de armas; etcétera, trabajo exclusivo para la Policía Comunitaria, responsable de explicar a la gente con el fin de que la ponga en práctica.
Lamentablemente esto no ocurre.

Los medios de comunicación por su falta de conocimiento solo se dedican a informar, llenar sus espacios de crónica roja y se olvidan de que también son parte de la problemática y el instrumento más idóneo y eficaz para coadyuvar con la Policía en la educación de la gente; pero para eso se requiere que las autoridades, en este caso la Corporación, planifique cursos de reporteros de Seguridad Ciudadana para  el gremio periodístico.

Algunos guardias de compañías de seguridad privada no disponen  programas de selección, formación, preparación, entrenamiento, perfeccionamiento, peor de profesionalización, y de esta falla son responsables la Policía y las FF.AA. que no hacen cumplir la Ley de Vigilancia y Seguridad Privadas; cuando serían una ayuda fabulosa para la Policía. Las autoridades en sus planes deberían incluir tareas exclusivas a  ellos, no olvidemos que la fuerza pública incluye Fuerzas Armadas, Policía Nacional y organismos paramilitares (guardias, Comisión de Tránsito del Guayas, Bomberos).

Crnel. Edmundo Hernández
Cuenca

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