Domingo 28 de mayo del 2006 Sucesos

Entre los más expuestos

Redactora | Marcia Andrade Peralta

TAXISTAS

Camina lento, habla con dificultad y su memoria se extravía durante unos segundos. Son las secuelas de un derrame cerebral que sufrió Jorge de la Cruz Conforme, de 42 años y taxista desde hace 15, a causa de un golpe en la cabeza durante un asalto.

A las 18h30 del pasado jueves 16 de marzo, De la Cruz salió de su casa ubicada en el Suburbio de Guayaquil y en su Toyota Yaris del 2006 tomó a cuatro pasajeros a los que describe como bien vestidos, de 18 a 23 años, que le pidieron una carrera a una dirección que no recuerda.

Aunque no tiene un examen médico que lo confirme, presume que los sujetos le esparcieron alguna sustancia que le hizo perder momentáneamente el conocimiento, con la intención de robarle. “No sé dónde me encontraba, pero estaba peleando con uno de los pasajeros cuando sentí un golpe fuerte en la parte posterior de la cabeza”, comenta.

El diálogo del taxista se rompe. Su mirada se pierde y aunque trata de hurgar en su memoria, no recuerda más. Entonces emite un sollozo.

Su esposa, Bélgica García, agrega que lo encontró en Sauces 8, desorientado, junto al taxi que no pudieron llevarse los delincuentes porque un colectivo se les cruzó. Ese día llevó a De la Cruz al hospital Luis Vernaza donde estuvo varios días inconsciente.

Solo le robaron $ 20, pero el daño físico, cerebral y emocional que sufrió le impide trabajar y deja de percibir alrededor de $ 25 diarios que necesita para mantener a su esposa y tres hijos.

De la Cruz es uno de los al menos doce taxistas que son asaltados cada semana en Guayaquil, según estimaciones de la Unión de Cooperativas de Taxistas del Guayas (UCTG), integrada por 110 agrupaciones. Una cifra que ha aumentado debido a los niveles de inseguridad, afirma César García Cobeña, presidente del gremio.

En lo que va del año han sido asesinados en la urbe siete taxistas por robo y venganza.
Los tres últimos hechos ocurrieron el 16, 17 y 18 de mayo pasados y el día 22 provocaron  una protesta de la Asociación de Taxistas Radioaficionados Vicente Rocafuerte, a la que pertenecían los fallecidos.

La primera víctima, José Bautista Quiñónez, fue hallada sin vida con seis balazos dentro de un auto San Remo rojo, placa GCD-290, impactado contra una pared, en las calles José de Antepara y José Vicente Trujillo. Al siguiente día, Jacinto Antonio Hurtado Cabrera, de 52 años, fue asesinado tras ser asaltado cerca de la cooperativa Estrella de Belén, sector Juan Montalvo, cuando conducía su auto Chevrolet Spark, placa GBC-925.

El último fue José Cristóbal Intriago Intriago, de 39 años, quien fue hallado muerto con un disparo en la cabeza y las manos y pies atados con cinta de embalaje, dentro de un taxi de placa GAT-841, estacionado en la cooperativa Martha Bucaram del Guasmo Sur.

Franklin Rivas, presidente de la asociación, que junto con unos cien taxistas  participaron en la protesta, exigieron al gobernador del Guayas, Guido Chiriboga, seguridad para el gremio. “Somos blanco fácil para los delincuentes y estamos al margen del plan de Seguridad del  Municipio de Guayaquil”, señala.

La Asociación de Radioaficionados Vicente Rocafuerte, integrada por 3.250 taxistas en Guayas agrupados en tres asociaciones, propone que se realicen requisas a los conductores de taxis, incluso cuando llevan pasajeros. “El taxista puede ir amenazado por el delincuente que finge ser pasajero, o en su defecto, este puede conducir el carro luego de asaltar al chofer”, explica.

Los taxistas también quieren tener una comunicación directa con la Policía a fin de avisarle oportunamente cuando son víctimas o testigos de un delito para que los gendarmes puedan acudir al auxilio.

El gremio entregó el plan al gobernador Chiriboga para que sea analizado con el comandante de la Policía de Guayas, Víctor Hugo Cózar, pero hasta el momento no ha habido un pronunciamiento.

“Hace más de cinco años tuvimos contacto con la Policía, pero por cambios de jefes en la provincia se ha perdido la comunicación y queremos reactivarla porque la delincuencia ha aumentado en forma atroz y los compañeros son asaltados a diario”, argumenta.

En el tema de la comunicación para seguridad de los taxistas coincide García. “Si todos los compañeros tuvieran radio sufriríamos menos robos porque hay la oportunidad de avisar a nuestra central lo que sucede”.

Estima que de los doce taxistas que son asaltados cada semana, dos no tienen sistema de comunicación. Esto ocurre dice, probablemente por el alto costo del equipo que está entre los $ 400 a $ 600, además de los $ 10 a $ 15 mensuales que cada socio debe pagar a la cooperativa por costo y mantenimiento de la repetidora.

Sin embargo, De la Cruz tenía radio y su hermano, Pedro, también taxista con ese equipo, considera que este es solo un medio de prevención porque el delincuente actúa con el factor sorpresa.

“Uno va manejando y no sabe en qué momento el pasajero le saca un revólver”, comenta el conductor que el año pasado fue víctima de un robo con secuestro express.

García señala que además, del dinero y el celular, las radios de comunicación son objetivo de los antisociales.

“Se los quedan para rastrear a los taxistas y robarles, pero la mayoría les cambian la frecuencia y los venden en el mercado negro en unos $ 150 a $ 200 porque no hay una autoridad que haga seguimiento de ese equipo como ocurre con los teléfonos”, expresa.

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