Es obligación del Estado ecuatoriano viabilizar un tratamiento especial para sus emigrantes, tal como lo consiguió México en este proceso, a través de gestiones y presiones ante la política de EE.UU. para la legalización de todos, dijo Pedro Soto, sacerdote que lucha junto a familiares de ecuatorianos en el exterior.
“Al Ecuador le falta mucho, hay descuido de los poderes, pero también hace falta presión del pueblo para sensibilizar a los aparatos estatales y que respalden desde sus facultades al emigrante y presionen a los Estados Unidos”, agregó.
La aprobación de la reforma migratoria no satisfizo a dirigentes de la Cámara Mundial del Migrante y la Asociación Rumiñahui porque “se legalizaría solo a una parte de los sin papeles”. La lucha fue por una legalización para todos y la continuaremos”, dijo el dirigente de la Cámara de Migrantes, Ramón Arias.