El pasado 25 de abril mi hermano Antonio fue cobardemente asesinado en la parroquia Venus, cantón Quevedo, cerca de la escuela fiscal Miguel Martínez Salinas, donde durante 20 años impartió clases a los niños de dicho establecimiento con mucha abnegación, por lo que se hizo acreedor del cariño de los infantes.
Mi madre, especialmente, ha sido y es la más afectada de esta terrible desgracia. Ante tanta delincuencia clamamos justicia a las autoridades de Policía, agentes investigadores, abogados y fiscales, para que en casos como este, lograr el encarcelamiento de los asesinos.
Lcdo. Jhonny Muñoz Lima
Guayaquil
La seguridad ciudadana depende de muchos factores; indudablemente el que más incide es la falta de trabajo, y como derivación, la falta de formación y educación.
La correcta aplicación de la ley no es posible pues ciertos jueces, fiscales y policías nadan en un mar de fracasos y corrupción con honrosas excepciones. Los procesos de rehabilitación social son nulos, pues las cárceles son verdaderas “universidades” del delito, y la ciudadanía ha perdido la fe en el sistema de seguridad y adoptado por “encarcelarse”, ya que todos vivimos tras rejas, mientras los delincuentes pasean su impunidad.
Para la falta de trabajo propongo se pague solo la mitad de la deuda pública y la otra se la dedique exclusivamente a construir viviendas, unas 150.000 unidades a un precio máximo de $ 10 mil, lo cual permitiría trabajar a 750 mil personas anualmente.
La Defensoría del Pueblo y la Comisión Anticorrupción deben efectuar con sus abogados y asesores una veeduría al trabajo de jueces, fiscales y policías. Debe también devolverse el poder civil sobre la Policía, a los intendentes. El Estado en otras provincias podría comprar a plazo locales a la Agencia de Garantía de Depósito (AGD) y Banco Central, para instalar nuevas cárceles, clasificando a los presos; en Guayas hay espacio suficiente para nuevas edificaciones en la Penitenciaría y hacer trabajar a los detenidos.
Además, la Policía Nacional debe preparar miles de elementos nuevos para que los pongan a vigilar barrios, ciudadelas, porten y hagan uso de sus armas y de sistemas de comunicación modernos; pues lamentablemente los custodios actuales sin armas ni protección legal para actuar, no funcionan. No todo es represión. Sí hay salidas y no tienen que ir al Congreso.
Lcdo. Julio Ayala Serra
Guayaquil