Lunes 22 de mayo del 2006 Economía

Washington evalúa tomar decisión por el caso Oxy

QUITO

Estados Unidos evalúa contexto regional antes de decidir si toma sanciones por caso Oxy.

La segunda vuelta para definir la Presidencia de Perú, el 4 de junio, es una fecha clave también para Ecuador. Lo más probable es que el gobierno de Estados Unidos espere estos resultados antes de resolver si tomará o no sanciones contra Ecuador por el caso Oxy.

En los escenarios diplomáticos de ambos países, la medida más directa es eliminar las exenciones arancelarias para los productos ecuatorianos, una decisión que solo depende del presidente George W. Bush y que se ejecutaría en 30 días.

Mientras, la Cancillería aplica una estrategia para que la declaratoria de la caducidad del contrato de Oxy no afecte las relaciones bilaterales y sigue esperanzada en reanudar negociaciones para un TLC.

Ecuador entró en una carrera contrarreloj para demostrar que la declaratoria de caducidad del contrato de la petrolera Oxy es un caso particular que no debe incidir en las relaciones bilaterales con Estados Unidos, pues aún mantiene la esperanza de firmar un Tratado de Libre Comercio.

Casi se podría hablar de un plazo, explicó una fuente de Cancillería, al resaltar que el 4 de junio se definirá la Presidencia de Perú y que probablemente EE.UU. no tomará acciones contra Ecuador hasta no valorar esos resultados.

Precisamente ha sido la coyuntura regional, además de la sorpresa de la decisión de caducidad, la que ha contribuido a que Washington aún esté analizando una reacción.

Según varias fuentes diplomáticas consultadas, en el escenario que manejan ambos países, el gobierno estadounidense podría tomar varias medidas. La más directa y de mayor impacto sería que el presidente George W. Bush anuncie su decisión de que Ecuador ya no califica para recibir las preferencias arancelarias del Atpdea. Lo puede hacer mañana y en 30 días entraría en vigencia, explicó un diplomático.

Otra medida directa es cortar la ayuda de la Overseas Private Investment Corporation, agencia gubernamental que da préstamos y garantías para que firmas norteamericanas inviertan en el exterior. En el 2003, la OPIC le prestó $ 200 millones a la Houston Airport Systems para su participación en el aeropuerto de Quito.

Si bien la ayuda a través de sus otras agencias también estaría en juego, los diplomáticos aseguran que no se tocaría la cooperación en la lucha contra el narcotráfico.

Otra medida sería que Washington podría usar el peso de su voto en los organismos multilaterales para cortar o entorpecer la concesión de créditos. Esto se aplicaría en el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial o el Fondo Monetario.

En el BID, su voto cuenta por el 30%. “Más que una oposición a cualquier desembolso, lo que harían es poner más condicionamientos para que el país pueda recibir el dinero”, explicó un funcionario de esa institución al resaltar que aún no se habla de este tema.

El escenario más extremista sería una confiscación, por ello se ha retirado el dinero del gobierno depositado en bancos norteamericanos.

Paralelamente, el gobierno ecuatoriano ha armado una estrategia para solucionar conflictos con otras empresas en un acto de demostración de buenas intenciones y de respeto a la ley.

Así, estaría por cerrarse un acuerdo con la estadounidense City Oriente en el marco de la reforma a la Ley de Hidrocarburos; así como del pago de la interconexión entre las telefónicas estatales y la española Telefónica (Movistar). Además se han acelerado los diálogos para saldar la deuda con MachalaPower.

En la perspectiva regional, Ecuador quiere hacer valer su participación en la lucha antinarcóticos, pues según cifras del 2005, es el país que más decomisos de droga ha realizado, incluso más que Colombia, aseguró la fuente de Cancillería al preguntar “¿qué pasaría si esa cooperación disminuye?”.

Washington tampoco quiere dar un mensaje de retaliación contra un pequeño país para no apuntalar más la posiciones nacionalistas populistas de quienes no ven como sus aliados: Hugo Chávez, Evo Morales u Ollanta Humala. Las presidenciales ecuatorianas también cuentan.

De ahí la importancia de los resultados del 4 de junio, pues a esa fecha, Ecuador aspira a por lo menos haber dado los mensajes suficientes como para tener una nueva fecha de negociaciones del TLC. Solo un factor entorpecería esta estrategia: que Petroecuador haga una alianza con la china Andes Petroleum para operar el bloque 15 que era de la Oxy.

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