George W. Bush planteó al Senado que resuelva el tema migratorio hasta el viernes próximo.
Decenas de miembros de organizaciones a favor de una reforma migratoria que resulte justa para los indocumentados en este país partieron la madrugada de ayer desde esta ciudad hacia la Casa Blanca, para insistir por este objetivo a los líderes republicanos y demócratas en el Senado.
Esta tarde se prevé que se reanude el debate sobre el proyecto migratorio que incidirá en 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.
En tanto, el presidente de EE.UU., George W. Bush, pidió el pasado sábado al Senado que resuelva la reforma hasta el viernes próximo.
Buses llenos de dirigentes de organizaciones que están a favor de una reforma migratoria en beneficio de los indocumentados partieron la madrugada de ayer desde Nueva York hacia Washington, para continuar los cabildeos con los líderes de los republicanos y demócratas en el Senado.
En la tarde está prevista la reanudación del debate sobre el proyecto Martínez-Hagel, al que se han hecho ya tres enmiendas, ninguna favorable a las aspiraciones de los más de 12 millones de indocumentados que se estima viven en Estados Unidos.
La construcción de vallas fronterizas de más de 500 km, la exclusión de una posible legalización de quienes hayan cometido un delito grave o tres infracciones menores, y la adopción del inglés como “idioma de unificación nacional” han sido hasta el momento las propuestas adoptadas por la Cámara del Senado.
Las tres enmiendas llenan de escepticismo a las entidades comunitarias que creen que la intención de proscripción de los indocumentados, –política del ala más derechista de los republicanos–, comprenden la tónica de las discusiones en el Senado.
En tanto, una semana de intensa actividad de los grupos de inmigrantes terminó el sábado último con una nutrida marcha en el centro de Manhattan, Nueva York, que se tiñó de color naranja para recibir a miles de manifestantes que exhibían carteles y gritaban consignas por la reforma.
Los gritos de “¡Sí se puede!” y “¡Arriba, abajo, la Migra pal carajo!” fueron combinados con música.
Lo del color naranja en la vestimenta de los manifestantes constituyó un respaldo a la senadora Dianne Feinstein, autora de la llamada Propuesta naranja, quien sugiere dar la residencia a todos los indocumentados, sin consideración al tiempo de su estadía en el país, siempre que hayan pagado sus impuestos y no haber cometido delitos graves.
Miguel Lojano, ecuatoriano, dirigente de la organización New York Project, dijo a Diario EL UNIVERSO que la actividad a favor de la reforma continuará esta semana.
“Los legisladores estadounidenses deben comprender que merecemos una oportunidad porque somos gente laboriosa que cumplimos un papel decisivo en el desarrollo del país. Es cierto que algunos hemos ingresado burlando controles fronterizos, pero eso no nos convierte en criminales porque llegamos a trabajar y no a cometer delitos” dijo.
Miguel Ramírez, del Centro Hispano Cuzcatlán, aseguró que los defensores de los inmigrantes no aceptarán “ninguna enmienda que divida a las familias más de lo que están ya por haber tenido sus padres que salir en busca de trabajo en países, como los nuestros, castigados por la explotación y el desempleo”.
Mientras se realizaba la marcha en Nueva York, el mismo sábado, en su acostumbrada alocución radial, el presidente George W. Bush pidió al Senado que resuelva la reforma hasta el viernes próximo y que esa resolución “sea el mejor homenaje al Día de Recordación (Memorial Day)” que se celebra el próximo domingo.
“El Congreso comenzó el debate pasando en un proyecto de inmigración..., ahora el Senado debe actuar hacia fines de este mes”, dijo Bush.