Del Atlántico al Pacífico, 3.140 km de frontera separan Estados Unidos de México. Al norte del río Bravo, el ingreso promedio anual por habitante es de 35.000 dólares. Al sur, es de 5.900 dólares. La policía fronteriza estadounidense dispone de 10.000 agentes para intentar frenar la migración ilegal.
La frontera entre ambos países es una de las más transitadas del mundo, y cada año más de 300 millones de personas, 90 millones de automóviles y más de 4 millones de camiones la atraviesan en uno u otro sentido, según estadísticas difundidas por la Casa Blanca.
Al margen de los puestos de aduana, la actividad es también intensa.
Entre octubre del 2005 y mediados de mayo del 2006, agentes estadounidenses detuvieron a 766.617 personas, según las últimas cifras de la policía en las fronteras, que estima que cada vez que un indocumentado es detenido, dos logran cruzar ilegalmente.
Unos 600.000 eran mexicanos y fueron enviados al otro lado de la frontera. Muchos otros latinoamericanos corrieron la misma suerte. Pero a falta de más espacio en los centros de detención, 70.251 fueron liberados tras haber recibido una citación a comparecer ante un juez, que nunca cumplirán.
Además de cientos de cámaras y captores instalados a lo largo de la frontera, en la década del noventa se construyó un muro de unos 30 kilómetros cerca de la costa del Pacífico. Los indocumentados cruzan más al este, pese a los peligros que representan el cruce del río Bravo y del desierto.
En 2005, 445 inmigrantes indocumentados murieron al intentar cruzar la frontera, según la Cancillería mexicana. Según la Patrulla Fronteriza estadounidense, desde octubre del 2005 un total de 183 inmigrantes murieron en el intento, ahogados, por calor o por hipotermia, entre otras causas.