Grupos de inmigrantes protagonizaron protestas en la capital francesa por la aprobación del Parlamento de un proyecto que contempla medidas restrictivas contra la inmigración a Francia.
Los legisladores franceses adoptaron el miércoles pasado un polémico proyecto de ley presentado por el titular de Interior, Nicolas Sarkozy, que prevé condiciones de entrada y obtención de un permiso de residencia más severas para los inmigrantes que lleguen a esta nación.
El texto fue aprobado por 367 votos a favor y 164 en contra. La UMP, partido de derecha en el poder, se pronunció a favor de este texto, mientras que socialistas y comunistas se opusieron.
El proyecto solo será aprobado definitivamente una vez que el Senado lo examine, los próximos 6 y 7 de junio.
“Hemos mostrado que la inmigración no es una cuestión tabú: Francia debe decidir qué política soberana desea para su inmigración”, se felicitó Sarkozy tras la votación.
Esta futura ley, calificada de “racista”, pretende elegir a los inmigrantes que llegan al país en función de sus competencias profesionales y de las necesidades de Francia.
Entre otros, el plan de Sarkozy estipula la creación de un nuevo permiso de residencia de tres años renovables destinado a los extranjeros “altamente calificados”, es decir, investigadores, ingenieros, artistas o excelentes estudiantes, que puedan “contribuir al desarrollo de la economía francesa”.
“Lo que pasará entonces es que voy a formar a especialistas que van a impulsar después la economía francesa. Es absurdo”, ironizó esta semana el presidente senegalés, Abdoulaye Wade.
El gobierno francés estima que hay entre 200.000 y 400.000 clandestinos en el país, aunque las cifras reales podrían ir más allá.