Tony Meléndez –cantante nicaragüense– estuvo hace poco aquí en Guayaquil dándonos a todos una lección que a muchos nos cuesta aprender. Nacer sin brazos no fue impedimento para él que se propusiera superar sus limitaciones físicas.
Sin necesidad de refugiarse en las drogas, el alcohol, o lo que es peor, pensar en el suicidio como última salida, decidió ser alguien, dando así un ejemplo a muchos que teniendo infinitamente más, se sienten agobiados. Muy pocas veces tenemos la oportunidad de ver un espectáculo diferente donde el artista toca la guitarra con sus pies e interpretar temas de amor y esperanza . Sería muy bueno que las escuelas y colegios llevaran a sus alumnos a presenciar singulares eventos como este, para que los chicos aprendan a amar la vida como lo hace este hombre.
Marcia Soraya Fernández Zamora
Guayaquil