“Reduzca lo que desperdicia” es el nombre de la campaña que lidera este grupo de estudiantes.
Mientras sus compañeros del Ecogrupo, del colegio Los Andes, preparaban carteles, charlas y stands para el I Encuentro Juvenil por el Medio Ambiente Sano y una Ciudad Limpia, que se realiza hoy, Priscila Barrera disertaba sobre producción más limpia.
En los pasillos del establecimiento educativo, la estudiante del quinto de básica repetía en voz alta las ventajas de lo que llamó una nueva filosofía de vida, en donde el ser humano aprende a consumir menos, desperdiciar menos, ahorrar más y a formarse para cuidar la naturaleza a futuro.
Estas lecciones del Ecogrupo, formado por 22 estudiantes de primaria y ciclo básico, las compartirá en el encuentro y pertenecen a un año de experiencias de trabajo por el cuidado del medio ambiente, con acciones ejecutadas en el plantel educativo y en sus propias casas.
La idea surgió de sus maestras Tania Sánchez y Sonia Alvarado cuando, luego de un diagnóstico, descubrieron que en el colegio se desperdiciaban 1.032.67 kilogramos de papel, 646.31 kilogramos de basura orgánica, 693.18 kilogramos de plásticos, 232.95 de material desechable y 532.67 kilogramos de vidrio.
Sánchez y Alvarado invitaron a toda la comunidad educativa a formar parte del Ecogrupo, pero solo se sumaron los 22 alumnos que con su entusiasmo empezaron a dar charlas a todos los cursos, capacitar a otros profesores y a padres de familia.
Aprendieron a reciclar colocando recipientes de color celeste para la basura no perecible y negros para los desechos orgánicos. También desarrollaron una campaña con la reina de Cuenca, “Reciclar es Vida”, en la que recolectaron todo tipo de productos que no se usaban en las casas de sus compañeros y los entregaron en comunidades lejanas y pobres de la ciudad.
El material reciclado lo entregan a voluntarios de la fundación Fasec, que trabaja con enfermos de cáncer de escasos recursos económicos, quienes a su vez los venden y ese dinero sirve para la compra de alimentos y medicina.