El informativo más visto es la emisión nocturna de ‘El Noticiero’ de TC con un fuerte contenido de crónica roja. Los otros canales, cuando tratan los temas de violencia, lo hacen en iguales términos. En las fotos un cadáver exhibido en RTS y las escenas emitidas por Ecuavisa de los golpes a un presunto delincuente.
Entre las 19h00 y las 22h59, más del 30% de los habitantes de Guayaquil y Quito están viendo televisión. Son personas de más de 18 años, de estratos bajos, medios y altos, según el registro de Ibope Time, la empresa que mide los “ratings”. También a las 19h00 se inicia la tercera emisión de ‘El Noticiero’ de TC, el informativo más visto. En promedio, 166.300 guayaquileños y 75.000 quiteños lo sintonizan normalmente (el dato es del 13 de marzo del 2006, un día como cualquier otro). El segundo noticiero más visto es ‘Televistazo’ de las 19h45. Logra convocar la atención de 67.200 guayaquileños y 99.300 quiteños.
La fórmula tan exitosa de ‘El Noticiero’ es la presentación de las notas de crónica roja. Todo está dirigido a esos momentos de verdadero clímax emocional, más que informativo. Al inicio Eduardo González anuncia los titulares con ese estilo que combina el dramatismo con la urgencia bajo un timbre de voz nasal: “Se mató por depresión. Mujer se suicidó en Guayaquil”.
“Murió acribillado. Asesino asegura ser inocente”. “Muerte en Quito. Dos menores se suicidan en la capital”. “Tornados amenazan con destruir gran parte de los EE. UU.”. “En farándula y espectáculo: Luto en Colombia. Murió de cáncer la cantante Soraya”. “Los detalles de inmediato en ‘El Noticiero’”.
Es difícil escapar a la contundencia de estas frases. Están bien pensadas, no hay duda. Con la primera se capta la atención como con un golpe. Con la segunda frase, se revela la noticia, pero dejando totalmente abierta la expectativa.
Ana María Serrano desde Quito saluda con aire angelical y da espacio para que González dé más detalles de lo que serán los platillos principales del menú: “En el informe de crónica roja, les contaremos que problemas amorosos y familiares llevaron al suicidio a dos jóvenes en Quito” (las imágenes son de cuerpos difuminados, el detalle de un cuello con las huellas de una horca).
“Mientras, una mujer se ahorcó en un parque de Guayaquil. La información más adelante aquí en ‘El Noticiero’… Ana María…”. Y la presentadora inicia con las noticias de información general. Esas de relleno como que las cortes del país serán reestructuradas, la discusión del proyecto de “muerte política”, los mandatarios de América Latina y Europa están reunidos, etcétera.
Antes de cada pausa, González vuelve a recordar lo que vendrá con el mismo tono de voz dramático, perentorio y nasal: “Más adelante en ‘El Noticiero’: Se mató por depresión. Mujer se suicidó en Guayaquil”.
Cuando los informativos de la competencia están comenzando, a las 19h45, la fiesta de la crónica roja entra a su apogeo. Dos cuadros con la evolución de la sintonía minuto a minuto e incluidos en un estudio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), “La agenda policial y el trabajo de los medios”, revelan la efectividad de la estrategia TC. En Guayaquil, a las 19h44 el rating de TC ha caído a 11,9%. A las 19h46 ya se ha elevado a 13,6% (cada punto significa 12.000 televidentes más, aproximadamente). A las 19h50, ‘El Noticiero’ registra 16% de rating, la audiencia más alta que tendrá en toda la emisión. En Quito, se repite el fenómeno con cifras algo menores. Entre las 19h45 y las 20h00, ‘El Noticiero’ logra hasta el 11,1% frente al 8,1% que obtiene ‘Televistazo’. Un poco antes de las 20h00, la tendencia se revierte y Ecuavisa retoma el primer lugar.
En los últimos años, la estrategia de TC se ha vuelto casi imbatible. Históricamente, el noticiero líder fue ‘Televistazo’. Hasta hace un par de años, aún peleaba la cabeza con la propuesta del canal 10. Ahora la brecha es muy grande: En Guayaquil, Ecuavisa pierde por 6,6% y en Quito gana por apenas 2%.
¿Acaso es porque ‘El Noticiero’ es “exacto”, “primero” y “mejor” como reza el lema? Para nada. Los titulares han sido inflados. Sus noticias, especialmente la crónica roja, son contadas como si fueran telenovelas, con toda la carga de ficción. Obviamente no hay tornados que vayan a destruir EE.UU. de forma inminente, los suicidas son llorados por su familia y pare de contar. Eso sí, los reporteros de este canal son los favoritos de la Policía. En múltiples ocasiones aparecen con oficiales y/o en operativos…
Hasta se dan el lujo de hacer que un reo fugado de la Penitenciaria del Litoral y recapturado por los gendarmes recree para las cámaras la forma en que se descolgó por el muro de la prisión.
La crónica roja en TC es un típico caso de “dependencia y complicidad” con las fuentes, en este caso policiales. Así obtienen “exclusivas” e imágenes de los casos espectaculares para avalar y no cuestionar el trabajo de esa institución.
En el estudio de Flacso se plantea como hipótesis que "si bien la Policía es un actor clave dentro del manejo de la seguridad ciudadana, su debilidad institucional debido a la mala imagen a la ciudadanía no es un factor que se pone en cuestión por parte de la prensa (TV) como generadoras de opinión pública. La prensa dramatiza y espectaculariza la violencia, el crimen y los eventos policiales a través de noticieros de crónica roja".
En el periodismo de crónica roja que se practica en TC la palabra clave es sensacionalismo, que se puede caracterizar como: la transformación de la noticia en un “show”, falta de información de contexto, ausencia de interpretaciones que ayuden a entender el problema y el sumarse sin beneficio de inventario a políticas represivas.
Las consecuencias sociales son impredecibles. Cuando solo se describen y enumeran los hechos delictivos, se incrementa la sensación de miedo y la percepción de inseguridad; la cual, si bien tiene una base real, es exacerbada mediáticamente.