Aumenta una tendencia a encerrar a los niños en baúles de los autos, lavadoras y hasta en tanques de gasolina para llevarlos en forma ilegal a los EE.UU.
Alejandro Valenzuela, de 12 años, memorizó los datos de un certificado de nacimiento estadounidense falso y se instaló en el asiento delantero del vehículo en el que un coyote intentaría llevarlo ilegalmente a EE.UU.
Cansado por un viaje de dos días en bús desde el estado de Jalisco, en el centro del país, Alejandro se durmió, hasta que fue despertado por la linterna de un inspector del servicio estadounidense de inmigración.
Yo le dije en inglés soy ciudadano americano, pero me seguía preguntando y yo nada más eso sé en inglés, dijo Alejandro en un Centro de Asistencia al Menor de Tijuana, cerca de la Frontera.
Alejandro es parte de un creciente número de menores que intentan ingresar ilegalmente a los EE.UU. sin sus padres. Algunos se esconden en automóviles o tratan de hacerse pasar por estadounidenses, mientras que otros intentan cruzar el río Bravo en el interior de tubos o atraviesan el desierto de Arizona.
Desde octubre han sido detenidos unos 70.000 menores en la frontera, lo que representa un aumento del 5% en relación con el año previo, según la Patrulla de Fronteras.
El cruce ilegal de la frontera se hizo más duro desde que se reforzaron las medidas de seguridad tras los ataques del 11 de septiembre del 2001. Por ello, en lugar de regresar a México en busca de sus hijos, muchos indocumentados le pagan a coyotes para que lleven a sus hijos.
Expertos en inmigración coinciden en que la cantidad de niños que intentan cruzar la frontera con EE.UU. solos se elevará si se sigue reforzando la vigilancia de la frontera.
El método más común es que el coyote se haga pasar por un pariente del menor, quien tiene documentos falsos.
Pero ahora que las inspecciones son más estrictas en la frontera, los traficantes de personas apelan a otros métodos.
Se nota una peligrosa tendencia a encerrar a los menores en los baúles de los autos, en máquinas de lavar ropa, y hasta en tanques de gasolina, expresó Adele Fasano, directora de operaciones del servicio de Protección de Fronteras y Aduanas en San Diego.
Su distrito incluye el puerto de ingreso de San Ysidro, que es el cruce fronterizo más transitado del mundo.
En los tres primeros meses de este año, 3.289 menores fueron devueltos a México desde puertos del estado de Sonora, fronterizo con Arizona. Esto es más del doble de los 1.566 menores devueltos en el mismo período en el 2005.
Juan Enrique Méndez, quien supervisa el centro de asistencia de Tijuana que recibe a los menores devueltos por EE.UU., dice que esa dependencia recibió más de 1.700 niños en los primeros cuatro meses del año, 200 más que en el mismo período en el 2005.
Mientras, el presidente del bloque republicano en el Senado, Bill Frist, dijo que EE.UU. debería cerrar sus fronteras y crear un plan de visas de trabajo temporarias.