En el importante acto realizado hace pocos días, de presentación del importante libro: Estado de los derechos de la niñez y la adolescencia en el Ecuador 2005, uno de los dirigentes del Observatorio de los Derechos “expresó: ¿Qué país queremos ser?”. Pregunta pertinente tras describir el penoso estado de la niñez y la adolescencia. Lugar común es ese que los niños y los adolescentes son el futuro de la patria.
Expresión que sobreentiende un futuro mejor, un futuro de bienestar y de progreso. Los tres últimos lustros no denotan ese futuro. El país, en cuanto a la niñez y a la adolescencia se refiere, aparece estancado.
Los técnicos han establecido varios parámetros como: mortalidad de la niñez, estado nutricional, estimulación cognitiva, relaciones intrafamiliares, escolaridad y otros, gracias a los cuales ha sido posible cuantificar, numéricamente, la situación de los niños y adolescentes. El índice promedio, para todo el país, en una escala de cero a diez, es de 4,2 y que prácticamente no ha subido nada desde el 2002. La cifra es alarmante y más todavía si no ha progresado en los años recientes.
La mortalidad de niños menores de 5 años que, hasta 1999, fue descendiendo hasta 30, desde el 99 no ha disminuido un solo punto. Hay grandes desigualdades entre las provincias y cantones. Por ejemplo, en el 2002, la mortalidad en Guayas fue de 22, en Pichincha 32, en Esmeraldas 47, en Imbabura 48 y en Chimborazo 53. En otros parámetros importantes, el de la desnutrición crónica, entre el 2000 y el 2004 hay un aumento de cerca del 10%. En el índice global, por provincias, las que ocupan los niveles más altos son: Guayas, El Oro y Pichincha; en el nivel medio se hallan Azuay, Manabí, Tungurahua y entre los de nivel más bajo (entre 2,3) están: Loja, Bolívar y Cotopaxi.
En general la situación de la niñez y la adolescencia es mejor en las ciudades que en las zonas rurales, aunque en las grandes ciudades hay fuertes diferencias entre la población citadina y la de los barrios suburbanos.
Hay un hecho importante que anotar, tres instituciones: el Observatorio de los Derechos de Niñez y la Adolescencia, el Observatorio Social del Ecuador y Unicef se han asociado para las investigaciones cuyos resultados, en detalle, se encuentran en el volumen mencionado antes, correspondiente a 2005.
Además van a efectuar el seguimiento de lo que sucede en los años venideros, máxime que en el Ecuador es signatario del documento internacional de “Metas del Milenio” en el que se establecen las obligaciones del país. En julio del 2003 entró en vigencia el Código de la Niñez y Adolescencia, importante paso en el campo jurídico, por desgracia, las cifras del 2005 revelan que el texto de la ley está resultando letra muerta. Tenemos buenas leyes pero que no se cumplen.
El volumen publicado es de suma importancia. Primero, porque se refiere a la situación de quienes harán el futuro de la patria; segundo, porque revela que el destino de la niñez y adolescencia no es asunto que incumbe solo al gobierno nacional cuanto al de provincias y cantones, a las familias y a la sociedad en general, tercero, porque el Ejecutivo y el Legislativo deberán dedicar mayor atención a los problemas de la niñez y la adolescencia y los ministerios de Salud y los otros del Frente Social, más directamente comprometidos, tienen a la mano un documento que debe guiar sus acciones.