Domingo 07 de mayo del 2006 Economía

Mundo aduanero no es nuevo para José Modesto Apolo

El ministro secretario de la Administración Pública, José Modesto Apolo, es un especialista en derecho marítimo que deslinda cualquier injerencia en la salida de Elsa de Mena del directorio del Servicio de Rentas Internas (SRI) y de la Aduana.

Apolo asevera que “el Presidente ha dicho que no intervendrá más en el asunto de la delegación” para buscar al candidato que presida el directorio aduanero.

En el sector privado

En el 2001 fue representante de las cámaras de la producción ante el directorio de la Corporación Aduanera Ecuatoriana y en el 2003 estuvo delegado en el directorio de la Autoridad Portuaria de Guayaquil.
La Cámara de Industrias de Guayaquil le concedió una licencia. En ese gremio se ha desempeñado como director desde 1989.


José Modesto Apolo
Un especialista portuario y aduanero en Carondelet

El Ministro Secretario de la Administración Pública dijo que el Mandatario no intervendrá más en la búsqueda de  un  delegado de consenso que presida el directorio de la Aduana.

En el Palacio de Carondelet se quiere pasar la página a un episodio que culminó el martes anterior con la remoción de la directora del Servicio de Rentas Internas (SRI) y presidenta del directorio de la Aduana, Elsa de Mena, quien mostró reparos para nombrar  a Luis Hidalgo como su delegado en la entidad aduanera.   
  
La nominación de Hidalgo fue  sugerida por las Cámaras de la Producción el 13 de abril pasado al presidente de la República, Alfredo Palacio, y comunicada a Elsa de Mena siete días después a través de un oficio. Dicho documento está  firmado por el ministro secretario de la Administración, José Modesto Apolo.

Él dice que cumplió  con una disposición presidencial. El Ministro Secretario, un especialista en derecho marítimo que siendo representante de las Cámaras de la Producción fue directivo de Autoridad Portuaria de Guayaquil (2003) y de la Aduana (2001), deslinda su injerencia en la nominación de Hidalgo   y la separación de De Mena, a quienes considera sus “amigos”.

El viernes pasado, cinco días después de la salida de De Mena, Apolo aseveró que “el Presidente ha dicho que no intervendrá más en el asunto de la delegación” para buscar al candidato que presida el directorio aduanero. El régimen apunta a que el nuevo director del SRI, Alberto Cárdenas, asuma la designación.

Al  Ministro Secretario, de 57 años, le sorprende que  se lo  vincule con las decisiones del Gobierno en los asuntos aduaneros y portuarios, pese a su trayectoria en estas actividades. “Yo no he tomado acciones en el ámbito aduanero, porque esas no son funciones del Secretario de la Administración”, refuta. 

No obstante, si hay alguien en el Palacio de Gobierno  que tiene un panorama claro de los conflictos   que aquejan a estos sectores es Apolo, quien desde 1973 ha estado relacionado con el área marítima.

En el Consejo Nacional de Modernización del Estado (Conam) se conoce que Apolo  mantiene contactos con la directora de este organismo, Alexandra Pérez, para conocer  avances del proyecto de modernización del sistema aduanero que prepara esta entidad. La Secretaría de la Administración Pública es parte del Consejo del Conam.

Asesores de las Cámaras de la Producción de la Costa tienen la percepción de que a través de Apolo se pueda lograr un impulso en Carondelet a los cambios que se requieren para modernizar el sistema aduanero.

Jaime Lanata, miembro de la Comisión de Asuntos Aduaneros de la Cámara de Comercio de Guayaquil, considera que  Apolo es una de las personas adecuadas para ello por sus conocimientos.  No descarta que Apolo esté asesorando en el ámbito aduanero al Presidente.  

La confianza hacia Apolo tiene un peso fundamentado en la gestión  que ha acumulado en su actividad privada desde su estudio jurídico especializado en materia marítima, y en la parte pública, como representante de los gremios productivos.

S u paso por la Aduanas fue notorio  en el 2001 cuando formó parte del mismo directorio donde estuvo Elsa de Mena. Apolo ocupó ese cargo como delegado de la Federación de Cámaras de Industrias.

Ese año, se debatió el proyecto de reforma tributaria que propuso la absorción de las Aduanas por parte del SRI. Mientras Elsa de Mena defendió la medida como  una estrategia de control integral, Apolo consideró que la aprobación de esa propuesta significaría un retroceso.

El argumento de Apolo era que el Ministerio de Finanzas ya había estado, con pocos resultados, a cargo de la Aduana. Cinco años después, Apolo manifiesta mantener la misma postura porque “son dos dinámicas tributarias distintas”.

Por estos días, Apolo también se muestra  partidario de “nombrar a un delegado a tiempo completo en  la Aduana, para asegurar la modernización de la entidad, sin que esto signifique una competencia con el gerente general”. 

El ahora Ministro Secretario de la Administración Pública también  integró el directorio de Autoridad Portuaria de Guayaquil (APG), en el 2003, durante la presidencia de Lucio Gutiérrez. Llegó a ese cargo en representación de los gremios productivos.

Su participación en  el directorio de APG fue, según el  presidente del directorio portuario de ese entonces, José Dávila, “proactiva”,  al punto que tuvo influencia dentro del proceso de concesión que venía desarrollando la entidad, pese a ser  una directiva con mayoría gubernamental.

Dávila sostiene que durante ese periodo “en gran parte las resoluciones que tomaba la APG fueron mocionadas por él. Es una persona con amplios conocimientos de la actividad portuaria”.

Empleados que se relacionaron con ese directorio refieren que APG siempre “se apoyaba mucho en la opinión de Apolo”, quien ya había desempeñado anteriormente funciones como director del puerto. Dávila reconoce que  daba “ciertas pautas del camino a seguir” en la concesión.

Quienes estuvieron cerca de  Apolo también lo identifican como una de las personas que ayudó a eliminar los sindicatos portuarios en la década del noventa. Las navieras  resaltan la gestión.

Y es que ese proceso dio paso a que las líneas navieras externas pudieran entrar en una libre contratación de los servicios portuarios que antes  eran manejados por los sindicatos del puerto. Una fuente del gremio naviero  expresó que este tema Apolo “prefirió tratarlo siempre con perfil bajo para evitar contratiempos o represalias”.

Apolo defiende esa gestión:  “lo que estamos viviendo en modernización portuaria fue hecho en el tiempo que yo ejercí las funciones de director”. Añade que los empleados recibieron en total entre 12 y 13 millones de dólares en ese proceso de liquidación de empleados.

Las actividades de Apolo en el ámbito privado también son conocidas por su asesoría a empresas navieras y operadores ligados a las actividades portuarias. Ante la Dirección de la Marina Mercante (Digmer), Apolo ha gestionado en representación del sector marítimo aspectos operacionales o de normativa.

Gino Norero, ex asesor de la Digmer, define a Apolo como un “hombre hábil que utiliza su influencia y amistades para conseguir mucho de lo que se propone y eso le ha dado  muchos éxitos en su gestión como abogado, sin que esto signifique que haya violado algo de la Ley”. 

Afirma que Apolo tiende a “cultivar” mucho sus amistades con almirantes y oficiales de la Marina, lo que para el Ministro Secretario  no es un problema.

Mientras Apolo cumple sus gestiones en  la función pública, la Cámara de Industrias de Guayaquil le concedió una licencia. En ese gremio se ha desempeñado como director desde 1989.

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