Domingo 07 de mayo del 2006 Migración

A bordo del tren de mutilados

TULTITLÁN, México

Cada día inmigrantes  centro y sudamericanos aguardan en las estaciones del tren de carga de Chiapas y la ciudad de Tultitlán (norte de México), desde donde se arrojan del ferrocarril en movimiento en busca del sueño de llegar a EE.UU. Muchos en su intento son arrollados y sufren mutilaciones de piernas  y brazos.

El número de indocumentados que busca cruzar la frontera hacia EE.UU. ha aumentado tras el anuncio de reforzar la vigilancia y la  reforma migratoria que se debate en el país norteamericano.

16 indocumentados muertos en accidentes ferroviarios se reportaron en el 2005, camino a la frontera entre México y Estados Unidos. Se  estima que son muchos más.

El paso de los migrantes
El tren de los mutilados, un viaje de dolor y esperanzas


Mientras en Estados Unidos se debate el proyecto de reformas a la ley de inmigración y multitudinarias marchas en más de 150 ciudades pidieron la legalización de unos doce millones de indocumentados, por la frontera sur del país el paso de centenares de sin papeles no cesa, pese al aumento de los controles y al riesgo de perder sus vidas, sufrir heridas o agresiones en el intento.

La ciudad de Tapachula, México, por su ubicación geográfica (cerca de  la frontera con  Guatemala)  es la primera escala de los inmigrantes indocumentados que intentan llegar a Estados Unidos.

Los viajeros centroamericanos y sudamericanos  optan por abordar el llamado “tren de la muerte”, con el fin de acortar distancias en el extenso territorio mexicano.

La estación del tren de carga que de Chiapas conduce a Oaxaca se convierte en la sala de espera de decenas de inmigrantes que aguardan la oscuridad de la noche para abordarlo al momento en que la máquina disminuye su velocidad. Quienes tienen mejor suerte lo logran, pero otros se quedan con sus sueños truncados.

Tultitlán, un municipio agrícola e industrial de medio millón de habitantes, situado al norte de Ciudad de México, es otro centro de reunión de indocumentados de Centro y Sudamérica, pero también de abusivos comerciantes y policías que intentan extorsionarlos, publicó la agencia EFE.

Los grupos de inmigrantes esperan en esta localidad entre cinco y diez horas para subir al tren  que los llevará como polizones al oeste del país, donde buscarán otro medio de transporte para llegar hasta la frontera con Estados Unidos.

La “aventura” es peligrosa y los indocumentados lo saben pues el tren, aunque reduce su velocidad, no se detiene.

Minutos antes del paso del ferrocarril, ellos calientan sus músculos para pegar la carrera, emparejarse al vehículo y saltar para asirse de una escalera.

Durante el tiempo de espera, los sin papeles buscan agua, refugio, comida y un teléfono principalmente. Algunos habitantes los ayudan, pero  existen también tiendas y hasta casas de cambio improvisadas cerca de las vías del ferrocarril.

Centroamericanos que aguardan junto a otros latinoamericanos en Tultitlán el paso del tren  denuncian abusos de parte de autoridades migratorias.

Roby Zavala, originario de San Pedro Sula (Honduras), expresó que además los policías los persiguen con perros.

Quienes sufren accidentes en Chiapas y resultan amputados son refugiados en el albergue Jesús el Buen Pastor. Allí, la ayuda es gratuita y al año se asiste a  unos 300 sin papeles.

En el 2005 se reportaron 16 indocumentados muertos  en accidentes ferroviarios. Las autoridades coinciden en que los números son mayores aunque no tienen registros debido a que en los cadáveres no encuentran documentos.

El flujo de inmigrantes en la frontera creció  en Tucson, EE.UU., en las últimas semanas, pese a la presencia de 2.400 agentes convocados para vigilar la zona, la más utilizada por indocumentados, tarea a la que se sumaron voluntarios armados con fusiles que también montan guardia para delatar a los sin papeles.

Frente a esta situación, muchos optan por intentar el cruce cerca de Yuma, Arizona, donde se registraron 51 decesos en el 2005, la mayoría debido a las altas temperaturas.

Las detenciones aumentaron el 16% en la zona: 89.336 arrestados entre octubre y abril últimos, frente a los 76.866 en igual periodo del año anterior, según Richard Hays, vocero de la Patrulla en Yuma.

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