- MAY. 03, 2006 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
El boicot se hizo sentir con mayor fuerza en California, estado con mucha mano de obra extranjera.
Los organizadores de las marchas que el pasado lunes se efectuaron en Estados Unidos a favor de una reforma justa para los inmigrantes en ese país demostraron ayer gran optimismo por los resultados.
Autoridades migratorias estadounidenses, sin embargo, iniciaron una campaña para instar a los sin papeles a no ocultarse en trenes ni camiones para entrar a la nación.
Además, los funcionarios anunciaron el riesgo que enfrentan indocumentados al pasar por una zona destinada para ensayos militares por la guerra en Iraq, en el desierto de Yuma en Arizona, cerca a México.
El número de indocumentados hallados este año en trenes y camiones superó nueve veces la cifra en igual periodo del 2005, debido a una mayor vigilancia en la zona.
En el río Grande, frontera entre México y EE.UU., a diario decenas de inmigrantes cruzan este paso, incluidos ecuatorianos.
Reacciones
La Cámara de Comercio Hispana de N.Y. reportó que de sus 30 mil afiliados, el 60% cerró sus puertas y estimó que las pérdidas por la paralización ascienden a los 100 millones de dólares.
Tom Tancredo, líder de la bancada republicana y opuesto a la legalización de los inmigrantes, dijo que las movilizaciones generarán una reacción negativa entre los estadounidenses.
Las organizaciones prometieron redoblar la presión sobre el Congreso en busca de reformas y anunciaron nuevas marchas. No es el fin de nuestra lucha, es el comienzo, dijeron.
La Marina Mercante local anunció un operativo en el que empleará a 1.500 personas y equipos para controlar la migración ilegal que se realiza por vía marítima hacia EE.UU.
Protesta evidenció presión de migrantes, pero no alteró economía de EE.UU.
Jornada dejó un claro mensaje
Luego de las manifestaciones de inmigrantes en EE.UU. por una reforma migratoria que resulte justa a los indocumentados y que no los criminalice, los organizadores desde ayer alistan nuevas medidas para alcanzar sus objetivos.
Más de cien organizaciones que prepararon el histórico acto de inmigrantes en EE.UU., el pasado 1 de mayo en Nueva York y Nueva Jersey, se reunieron ayer para evaluar las consecuencias de las marchas y concentraciones.
Iguales sesiones realizaron las entidades de otras ciudades que planificaron esa manifestación en EE.UU.
En tanto, el portavoz del Servicio de Inmigración y Aduanas, David Cane, dijo ayer que su departamento no realizó redadas ni detenciones.
El presidente de la Cámara de Comercio Hispana de Nueva York, Eduardo Giraldo, señaló que de los 30 mil afiliados que tiene su organización, el 60% cerró sus puertas para sumarse al paro y permitir que sus empleados concurrieran a las diferentes actividades.
Según Giraldo, las pérdidas sufridas por sus asociados en el día de la paralización promediaron los $ 100 millones.
El periodista radial mexicano Wilbert Alonzo opinó que el pasado 1 de mayo pasará a la historia como “el día del respeto al inmigrante en EE.UU. y en todo el planeta”.
Alonzo basa su afirmación en que los actos programados superaron las previsiones de los más optimistas. Las caminatas con carteles y “cadenas humanas” se cumplieron en 150 ciudades de EE.UU., incluido Hawai, donde laboran miles de mexicanos.
En Nueva York lo apoteósico estuvo en la marcha que partió a las 16h30 desde Union Square, en la Quinta Avenida y la calle 14, en pleno centro de Manhattan, un sitio de historia en la lucha de los derechos civiles de los afroamericanos en la década del sesenta.
Las oleadas de manifestantes que llegaban desde todos los condados obligó a la Policía a retirar las vallas que limitaban la concentración al parque situado en ese lugar. Llegaron a ser tantos los inmigrantes que los que estaban a la cabeza debieron avanzar por la calle Broadway con rumbo a Federal Plaza, en el Bajo Manhattan.
Vicky Peláez, periodista peruana con influencia entre los latinoamericanos en EE.UU., refirió que fue a la marcha con una amiga que partió con los que lideraban el desfile. Comunicándose con ella por teléfono celular, supo que mientras los primeros llegaban frente al edificio donde funciona el Servicio de Inmigración, los más rezagados salían de Union Square. La distancia entre los primeros y los últimos era de al menos 40 cuadras, dijo Peláez.
Tras pasar la sede de Inmigración, los manifestantes siguieron por Broadway para entrar al célebre “Cañón de los héroes”, un trecho de medio kilómetro en esa calle que los neoyorquinos usan para rendir tributo a las grandes fechas y personajes. Allí desfilaron soldados que regresaban de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y los astronautas que viajaron a la Luna en 1969.
Para Eduardo Juárez, presidente de la Fundación Internacional del Inmigrante, el número de manifestantes no es lo importante sino el hecho de que la nación se paralizó ante esta protesta y se ha puesto a meditar sobre la urgencia de una nueva ley migratoria.
Según Juárez, la protesta de ayer puede hacer que se produzca una respuesta favorable en el Senado, pero queda pendiente la discusión del proyecto de reforma en la Cámara de Representantes que “será muy dura” por la intransigencia de los republicanos.
“Esto lo dije ya en un debate con Peter King, uno de los que respaldó la propuesta HR 4437 del republicano James Sensenbrenner. King es una muestra del pensamiento antiinmigrante de los neoconservadores que nos ven como enemigos en lugar de trabajadores que contribuimos al progreso del país”, afirmó Juárez.
El periodista ecuatoriano David Ramírez opina que la jornada ya es parte de la historia del movimiento hispano en EE.UU. “Es mezquino evaluarlo sobre la miope premisa de si fue exitoso o no. Lo importante es habernos decidido a celebrarlo y eso es memorable”.