Al momento en que somos espectadores del drama que vive nuestro país ante el auge delincuencial y la inoperancia y frialdad de nuestras autoridades judiciales, cosa juzgada ya que las remociones llegaron después del clamor de toda una sociedad y un alcalde comprometido con los más sensibles derechos de su provincia, me pregunto: ¿son todos los que se van o son solo los que deben irse?
¿Qué hay de los jueces de la niñez y adolescencia, comisarías de la mujer y la familia? ¿Acaso ahí no hay corrupción?
Tenemos que sentir el quemeimportismo, la frialdad e indiferencia ante los derechos de los niños. ¿Cuántos de estos jueces protegen y respetan los derechos de los niños? ¿Acaso estos niños son escuchados, valorados y queridos. ¿Acaso las autoridades entienden que el bien mayor es el niño?
Después la sociedad juzga que sean niños de la calle. Y si por desgracia no se los rescata, a lo peor serán los próximos delincuentes producto de un país de autoridades sin corazón.
Sí, es que a nuestros niños hay que mirarlos con el corazón, solo así ellos podrán entender que con amor la vida les devolverá esperanza y futuro.
Hoy estamos en pie de lucha para hacer respetar los derechos de nuestros hijos, que se vayan todos esos jueces y que solo se queden jueces probos y que hagan gala de humanismo y sencillez.
Esa lucha es nuestro derrotero y junto a personas de probada calidad humana como nuestro alcalde, se podrá lograr tan alto objetivo.
Unirse todos a esta lucha, que es la lucha de todos los que quieren ver justicia y una juventud orgullosa de sus padres, familia y sociedad.
Dr. Julio Franco Morales
Guayaquil