Si Jesús se enamoró de María Magdalena, si tuvo sexo con ella o hijos; si Judas fue a delatar a Jesús porque Él mismo lo ordenó; o si María tuvo más hijos con José; parecería que descubrir esto cambiaría las cosas. ¿Cambiarían?
Lo primero que salta a la vista en este no tan nuevo debate sobre los temas que constan en el párrafo anterior, es que estos se traducen en: “vida íntima-sexual ajena y poder político”; dos aspectos que representan los ingresos más altos en el negocio de los medios de comunicación.
Al parecer está de moda la idea de que Jesús fue sexual y políticamente activo por lo que habría que especular que todo lo tenía “planeado” y Judas fue el socio que lo convierte en un héroe global. En otras palabras, Jesús compitió con la gloria por la que lucharon Julio César y Alejandro Magno, o talvez con el mismo Barrabás.
¿Habrá tenido Jesús esa intención? ¿Judas fue tan clave en lo político? Pensemos. Si Judas hubiera sido contratado como traidor, no habría devuelto las monedas ni se habría suicidado. Por el contrario, habría vivido muy feliz comprando una finquita por Galilea y con la seguridad de que Jesús le tenía reservado un espacio en el cielo por haber cumplido su plan. No fue así, entonces, ¿por qué se mató?
Seguramente porque se dio cuenta de que Jesús no era un político-intelectual como él; y, porque cayó en la trampa de pensar que su “error” era más grande que el perdón de Dios. Grave error.
Cristianamente habría cosas más interesantes que investigar, como por ejemplo, analizar cuántos funcionarios públicos actúan igualito que Pilatos, quien por cuidar su puesto entrega a un inocente; como lo que puede estar pasando en la Fiscalía y Función Judicial: 1.- Hay escándalo por corrupción, 2.- se requieren “culpables” para calmar la desesperación ciudadana, 3.- empiezan a rodar cabezas…
¿corruptas todas? Lo dudo. Pero alguien tiene que erguirse en el caos para recordarnos a Pilatos y cómo ensuciarse las manos con impunidad.
O por qué no analizamos, ¿cuántas organizaciones religiosas elitistas discriminan a quienes piensan distinto? Curas y escuelas para élites y una superficialidad que ahoga a jóvenes en una vida sin compromiso.
O analizar cuándo y por qué ciertos “católicos” califican a corrientes económicas como de izquierda (sinónima de atea, valga la aclaración) porque no benefician a los grandes sino que favorecen a los más pobres. ¿O acaso Jesús no vivió y murió con los pobres y como pobre?
Debo reconocer que no entiendo cómo se invierte en saber si alguien se acostó con alguien o jugó a estratega político, en lugar de invertir para que en este mundo haya menos pobres, para que la justicia sea libre de las garras de la política, y aprender unidos que Jesús, casto o no, nos promete un amor que venció a la muerte. ¿O acaso, al igual que Judas, pensamos que por habernos equivocado tantas veces ya no lo merecemos? Sería un grave error. Un gravísimo error.