Los mensajes oficiales sobre las negociaciones comerciales con Estados Unidos se centralizan desde la Presidencia de la República.
Una campaña de información sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) cuando han pasado casi dos años del inicio de las negociaciones, la mayoría de mesas están cerradas y solo se espera la llamada de EE.UU. para sellar el texto definitivo del acuerdo, ¿es oportuna?
Al secretario de Comunicación, Enrique Proaño, parece no gustarle la pregunta. “Si hubiéramos empezado hace dos años habrían dicho que para qué se comienza tan temprano... siempre hay un pero”.
La primera fase de la campaña está en la televisión y en la radio, desde hace un mes, con dos mensajes clave: explicar de manera general qué es un tratado de libre comercio y, sobre todo, insistir en que el gobierno de Alfredo Palacio está en negociación, que nada está definido aún y que solo aceptará firmar si hay condiciones favorables para el país.
La siguiente etapa, dice Proaño, “va a subir en intensidad, pero no en frecuencia, con la incorporación de otras formas de comunicación”. Allí se contempla difundir el mensaje oficial a través de la prensa, un portal de internet, un call center y seminarios.
El costo global de la campaña, que se prevé dure tres meses, va entre $ 600 mil y $ 700 mil, aunque el Secretario de Comunicación relativiza esas cifras. “Lo fundamental no es el costo, (pues) vamos a gastar lo que sea necesario para satisfacer la demanda de información”.
Según una encuesta contratada por este Diario y publicada el 26 de marzo pasado, el 84,6% de los ecuatorianos ha oído sobre el TLC y el 73,7% admitió saber algo o poco.
El 62% considera que es perjudicial y el 87% cree que la información gubernamental es insuficiente.
Para Nancy Córdova, vicepresidenta de Proyectos de la encuestadora Cedatos Gallup, una campaña informativa del TLC requiere al menos seis meses de difusión constante.
En los casi dos años que llevan las negociaciones, solo hubo dos momentos de difusión masiva. El primero, en el 2004, estuvo a cargo del Ministerio de Comercio Exterior (Micip), a un costo de $ 140 mil, y el segundo es el actual, impulsado por Proaño.
La justificación de los funcionarios del Micip es que no hubo presupuesto. La información sobre esa campaña, cuando Ivonne Baki fue ministra, aparece de forma dispersa: recibos del pautaje, de la contratación de creativos... La Unidad de Información del TLC, que funciona con créditos internacionales, solo tiene el registro de cerca de 300 talleres y seminarios, pero el consolidado de la publicidad en radios no aparece.
En el Micip muchos funcionarios culpan a la inestabilidad política: las decisiones del Tratado de Libre Comercio han pasado por dos gobiernos, cuatro jefes negociadores y tres ministros de Comercio en casi dos años.
Ahora, según Proaño, su intención es consolidar un mensaje “puramente informativo”. Para empezar, algo está definido: las ideas saldrán solo de Carondelet. “Hemos decidido que los temas de carácter nacional sean centralizados en la presidencia. Y ese es el caso del TLC y de la reforma de hidrocarburos (que es una propuesta del Ejecutivo y que genera incertidumbre sobre el desenlace de las negociaciones con Estados Unidos)”.