Los $ 3 que gastó Marisela Sánchez en un taxi por temor a viajar sola en un bus. Los $ 1.500 que necesita el barrio de Fertisa para comprar 15 alarmas más. Los $ 40 de la consulta psicológica que cada semana pagó por un año la madre de una joven asaltada afuera de su casa hasta que le quitaran el temor de salir. Los $ 2 semanales con que colaboran algunas familias de Sauces 4 para pagarle a un guardia. Son algunas cifras del problema delictivo en la ciudad.
Y es que la violencia tiene un costo económico. El Ecuador pierde 6,2% de su riqueza (Producto Interno Bruto, PIB) en ese problema, según una estimación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esto es cerca de $ 2 mil millones.
La criminalización tiene un costo económico que, según el BID, hace que “la violencia sea en la actualidad la principal limitante para el desarrollo económico de América Latina”.
Ese costo promedio de la violencia en la región es del 14,2% del PIB, lo cual significa $ 160 mil millones o cerca del 25% de la deuda externa de América Latina. Esas apreciaciones se recogen en un trabajo sobre la inseguridad ciudadana en la Comunidad Andina, de Fernando Carrión, actual coordinador del Programa de Estudios de la Ciudad de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
6,2% DEL PIB
es el costo de la violencia en Ecuador, según se estima a base de estudios hechos por el Banco Interamericano de Desarrollo.