Viernes 14 de abril del 2006 La caja

El sol crece, aún detrás del dedo que lo oculta (II parte)

El fin de semana pasado se organizaron paneles en las principales cadenas televisivas alemanas para tratar el tema que tanta polémica ha causado en ese país: la disputa del arco entre Jens Lehmann y Oliver Kahn. En dos de los especiales (ZDF y SAT 1), analizaron los futuros rivales de la selección alemana para la Copa del Mundo,  y también salió el tema Luna entre sonrisas de los panelistas. No fueron sonrisas de burla sino de incomodidad y un poco despectivas, al ver que el fútbol de un país del “tercer mundo” estaba involucrado en un tema de corrupción .

Sin embargo, en la FEF se sigue insistiendo en la teoría del “caso particular” y del “no estamos involucrados”,  cuando el único camino correcto sería abrir las puertas de par en par, prestarse a todas las investigaciones legales del caso (no las ad hoc que intentan montar) y asumir las responsabilidades de supervisión y control que antes no ejercieron.

Todo lo contrario, permanecen amurallados detrás del espíritu de cuerpo que bien lo ejercen junto a muchas de las figuras más conocidas del periodismo deportivo ecuatoriano (las únicas voces disidentes han surgido en medios pequeños como TV Hoy con Óscar Portilla y en el periodismo no deportivo). Los famosos locutores y comentaristas de pantalla, por el contrario, se indignan y preguntan: ¿por qué nos piden cuentas si nosotros solo trabajamos por el bien del fútbol ecuatoriano?

Y lo cierto es que una parte muy importante del periodismo deportivo está en una encrucijada. Se ha puesto ante un espejo y refleja una imagen donde ya no basta tratar de echar tierra sobre las preguntas esenciales: ¿Cuáles han sido las metodologías de trabajo del periodismo deportivo? ¿Cuánto se ha mezclado de relaciones personales, intereses comerciales y ejercicio de la comunicación? ¿Cuán estrecha es la relación de los periodistas con sus fuentes? ¿Qué grado de independencia practican? ¿Hay necesidad de una autodepuración?

Solo recordemos cómo hace pocos meses, en las transmisiones de las eliminatorias, Fabián Gallardo y sus colegas mandaban saludos a “Luchito” (Luis Chiriboga), y se congratulaban por el hecho de que el presidente de la FEF era el empresario artístico de la Feria de Durán (curiosamente parece ser que la organización de espectáculos es la segunda actividad favorita de alguna gente del fútbol).

Ante esto ya no se puede responder con los consabidos “se trata de un caso particular. Aquí no pasa nada”,  porque la información se sigue regando mundialmente.

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