La inseguridad jurídica y la corrupción hacen del país un lugar apto para el desarrollo del sicariato. En Guayaquil se han cometido cinco asesinatos con esas características entre enero y marzo de este año.
Eran las 23h00 del pasado viernes 31 de marzo. Julio César Vargas Solís, educador de 58 años, iba a guardar su auto Chevrolet Corsa Wind rojo en el garaje de la casa que arrendaba en la ciudadela Bellavista.
De pronto apareció por el lugar un auto con unos seis sujetos que abrieron fuego contra Vargas, quien corrió herido al garaje donde uno de los bandidos que se bajó del carro volvió a dispararle y luego huyó con sus cómplices.
“Le dieron 16 balazos de arma 9 mm. No cabe duda de que esto fue obra de sicarios”, afirma Joel Vargas, hermano del fallecido, quien laboraba como vicerrector del colegio Dolores Sucre.
En similares circunstancias fueron asesinadas en Guayaquil otras cuatro personas, de enero a marzo del 2006, según familiares de los afectados, reportes policiales y de la Fiscalía adjunta a la Policía Judicial del Guayas (PJ-G).
A esos casos se suman otros 47 crímenes, con iguales características, que se produjeron durante el 2005 en diferentes sectores del país.
Ninguno de esos hechos estuvo vinculado con robos y aparentemente fueron cometidos por desconocidos de las víctimas.
Las circunstancias en que se llevaron a cabo reflejan que son actos de venganza en los que podría estar implícita la figura del sicariato.
Aunque la Policía no tiene estadísticas de muertes provocadas por sicarios, sí reporta que durante los tres primeros meses de este año hubo en Guayaquil un incremento del 13% de homicidios (por varias causas) en relación con el mismo periodo en el 2005.
Del 31 de diciembre del año anterior al 24 de marzo del 2006 ocurrieron 85 homicidios en esta ciudad, según estadísticas del Centro de Estudios e Investigaciones Estadísticas ICM-Espol (Instituto de Ciencias Matemáticas de la Escuela Superior Politécnica del Litoral), con base en las denuncias presentadas en la Fiscalía del Guayas.
De ese total, el 80% murió por arma de fuego y el 20% por arma blanca.
Otra posible víctima del sicariato fue Pedro Marcelo Alvear Ycaza, de 66 años, quien se desempeñaba como director jurídico del Registro de la Propiedad de Guayaquil y era hermano del ex diputado José Alvear Ycaza (ex PSC).
El hecho ocurrió a las 18h45 del lunes 20 de marzo mientras Alvear se movilizaba en su carro, un Kia Sportage azul placas GML-048, por las calles Tulcán y Primero de Mayo, donde lo interceptaron tres individuos en motocicletas que le dispararon por seis ocasiones con armas de 9 mm.
“Ningún tiro se desperdició. Todos tocaron órganos vitales, lo que evidencia que el crimen fue cometido por alguien con experiencia posiblemente contratado”, señala el hijo del fallecido, Pedro Alvear Bardellini.
Delincuentes comunes
El coronel Wilson Alulema, jefe de la PJ-G, refiere que el sicariato, entendido como el pago de dinero a una segunda persona para que elimine a otra, existe hace mucho tiempo en Ecuador.
“No hay gente dedicada exclusivamente al sicariato, sino que son delincuentes comunes que lo hacen ocasionalmente, ante un ofrecimiento de tipo económico”, explica.
Respecto de los últimos casos suscitados (Vargas y Alvear), Alulema manifiesta que aún están en investigaciones y por lo tanto no se puede establecer si fueron o no cometidos por asesinos a sueldo.
Mientras, las autopsias realizadas por personal del departamento Médico Legal de la Policía revelan que las descargas que recibieron Vargas y Alvear fueron mortales.
Aunque la Policía todavía no ha informado resultados de las indagaciones, Alulema acota que hay un grupo especial dedicado a investigar los casos de “impacto”, entre los que están los asesinatos del abogado Pedro Alvear y del periodista José Luis León Desiderio, este último suscitado en similares circunstancias, en Flor de Bastión, el 14 de febrero pasado.
También indica que necesitan avanzar en cuanto a la infraestructura para las investigaciones con equipos tecnológicos que les permita “identificar a los culpables”.
Mercado para el sicariato
Miguel Guzmán, profesional en Prevención de Pérdidas, y Franklin Gallegos, también experto en seguridad, aseveran que en el país hay sicariato porque hay “mercado” para que se desarrolle la actividad.
“En Ecuador hay corrupción, no existe la justicia ni seguridad jurídica para el ciudadano, y el recurso que queda para tomar venganza es el sicariato”, añade Guzmán.
A este paso y en este ambiente, agrega, nos apuntamos a una anarquía civil porque cada uno toma su manera de ajusticiamiento y hace lo que le da la gana.
Gallegos considera que el sicariato puede estar motivado en una venganza por problemas políticos, de deudas o asuntos afectivos.
Ambos expertos coinciden en que debe haber una depuración en la justicia y en la Policía para devolver la seguridad jurídica e implantar el orden en la población.
Guzmán explica que el sicariato apareció en Ecuador hace unos seis años y que la “escuela” viene de Colombia y Perú. Por su parte, Gallegos expresa que es probable que colombianos o peruanos estén trabajando en ese sistema.
Alulema reconoce que extranjeros que clandestinamente ingresan por la frontera han sido contratados para esas actividades.
Mientras, el comandante de Policía de Guayas, coronel Víctor Hugo Cózar, admite que la infiltración de delincuentes por las fronteras incide en el nivel de conflictividad y cree que debe retomarse el control en esas zonas y no ser muy “permisivos”.
“El nivel de violencia en la sociedad es preocupante y a esto se suma la tenencia ilegal de armas de ciudadanos”, comenta.
Joel Vargas señala que varios sujetos armados dispararon a su hermano, el vicerrector del Dolores Sucre, Julio César Vargas, pero en su denuncia presentada en la Fiscalía adjunta a la PJ-G acusa a la rectora, Inés Fernández, de ser la principal sospechosa del asesinato de su familiar, versión que la funcionaria rechaza.
“Ella ya lo había amenazado de muerte y hace varios años ambos tenían diferencias por el manejo del plantel”, acota Vargas.
Mientras, Alvear asegura que detrás la muerte de su padre, Pedro Alvear, está gente con mucho poder que posiblemente vio en su familiar un obstáculo para cometer algún fraude inmobiliario a través del Registro de la Propiedad de Guayaquil.
Sostiene que el problema no es el sicariato, sino los que contratan a quienes están en esa actividad. “Ecuador es un país con impunidad y sin seguridad jurídica por las mafias políticas de los partidos tradicionales”, dice.
OTROS CASOSEl periodista José Luis León Desiderio (43 años) fue asesinado con un disparo en la cabeza el 13 de febrero del 2006 en el bloque 15 de Flor de Bastión (Guayaquil).
El fotógrafo Raúl Suárez Sandoval (40 años) fue muerto con tres tiros en la espalda el 14 de febrero del 2006 en la ciudadela Ana María de Olmedo (Durán-Guayas).
Xavier Regalado Bustamante y Miguel Bustamante Morán (22 y 57 años) fueron baleados el 10 de marzo del 2006 en la Coop. Santiaguito Roldós (Guayaquil).
El director de la Penitenciaría del Litoral, Eddy Henríquez, pereció luego de recibir ocho descargas el 7 de julio del 2005 en la Coop. Juan Montalvo (Guayaquil).
El vicealcalde de Mocache (Los Ríos), Bolívar Cordero, y su hijo, Yogar Cordero (35 y 57 años) fueron tiroteados el 30 de marzo del 2005 en la vía Moquique-La Yuca.