Unos 2.500 manifestantes salieron a las calles de Miami este domingo pidiendo una amnistía para los 11 millones de inmigrantes ilegales que viven en el país, en vísperas de una jornada nacional de protesta programada para el lunes en 75 ciudades de todo Estados Unidos.
Portando banderas estadounidenses, haitianas y centro y suramericanas, y con carteles con mensajes bíblicos contra la opresión a los extranjeros, en ocasión del Domingo de Ramos, los manifestantes caminaron unas seis cuadras desde el centro de gobierno de la ciudad hasta la Antorcha de la Amistad, un monumento erigido al lado de la bahía de Biscayne.
"Debemos tener cuidado de no oprimir a los extranjeros (...) todos fuimos extranjeros alguna vez, los extranjeros que vienen aquí ahora deben ser tratados con gentileza, justicia y amor", dijo el arzobispo de Miami, John Favalora, quien encabezó la manifestación previa a la marcha.
Carteles pidiendo "Piedad" o citando al libro del Éxodo, "No angustiarás al extranjero", se mezclaron con otros mensajes políticos como "Hoy marchamos, mañana votamos" y el lema de protesta de los cosechadores de uvas en California en los sesenta, que ha resurgido en estas protestas: "Sí se puede".
"¿Cuántos aquí están trabajando en los hoteles, restaurantes, hospitales, chóferes de taxi, mucamas? Vámonos a nuestras casas por una semana, si nos quedamos en casa una semana enviaremos un mensaje alto y claro", reclamó, por su parte, Jacques Despinosse, un concejal municipal de origen haitiano.
"Debemos estar orgullosos de nosotros mismos, somos la gente que trabaja duro, cuidamos a su gente en los hospitales y hogares de ancianos, cuidamos a las familias", agregó Michelina Charles, una haitiana de 57 años de edad, recordando cómo llegó ilegalmente al país y tras duro trabajo pudo quedarse.
Entre los grupos predominantes en la marcha habían centroamericanos, sobre todo de Honduras, Nicaragua y El Salvador, miembros de la activa comunidad de haitianos, colombianos, venezolanos y argentinos.
En Florida, el tercer estado del país con más inmigrantes indocumentados, unos 850.000, las protestas registradas en las pasadas semanas en varias ciudades de Estados Unidos no se han reproducido al mismo nivel.
El viernes pasado más de 1.000 estudiantes salieron a las calles de Homestead (sur de Miami) a pedir una amnistía. Para el lunes, jornada nacional de protesta en todo el país, hay otras manifestaciones convocadas en ocho ciudades de Florida.
"Ha hecho falta aquí apoyo de los medios de comunicación y los canales de televisión para convocar esta marcha", se quejó Francisco Portillo, del grupo hondureño Organización Francisco Morazán, uno de los más de 50 que convocaron la marcha del domingo.
La demostración en Los Ángeles a finales de marzo pasado, donde se reunieron más de medio millón de personas, "fue una victoria porque allí se involucraron los medios de comunicación. Este es un comienzo, faltan todavía una cantidad de actividades", agregó Portillo, al referirse a un paro de brazos caídos convocado para el 1 de mayo en todo el país.
"Para el primero de mayo tenemos una huelga de brazos caídos, ahí sí vamos a demostrar finalmente lo que hace falta la mano de obra latinoamericana" en Estados Unidos, dijo Portillo.
Decenas de miles de personas salieron también a protestar este domingo a las calles de Dallas (Texas).
El Senado estadounidense no pudo ponerse de acuerdo la semana pasada en un proyecto de reforma migratoria para legalizar a la mayoría de los inmigrantes ilegales en el país, y aún está en el aire un proyecto de la Cámara para expulsarlos a todos de Estados Unidos.