Ciertamente continuar y revisar la Reforma Curricular es una necesidad para mantener el proceso y obtener la mayor eficiencia de nuestro sistema educativo. Se previó que la Reforma es un proceso dialéctico que tiene que ir comparando las ideas básicas en sus ejes verticales (las matemáticas y el idioma, el módulo científico-instrumental) y transversales, como la educación en valores (que originalmente se llamó el módulo ético-cívico) con el trabajo en el aula. Se formará así una nueva teoría que deberá inspirar la práctica, en una especie de síntesis que continuará el proceso, perpetuo como la vida. De allí la necesidad de revisar y medir los logros obtenidos, cada cierto tiempo, para insistir en la educación de la mejor calidad, especialmente para los hijos de quienes estudian en los establecimientos fiscales.
Quien escribe, como Ministro de Educación, Cultura y Deportes, concibió y presentó al país la Reforma Curricular el 26 de julio de 1993, siempre consciente de la importancia de ese cambio en las estrategias pedagógicas.
Complace comprobar que los ministros que me sucedieron mantuvieron y mejoraron los principios de la Reforma, que se ha instalado en nuestro país para mejorar la educación haciéndola crítica y creativa. También es grato señalar que no hay otro camino para salir del subdesarrollo que una buena educación.
Dr. Eduardo Peña Triviño
Guayaquil