El compromiso bipartidista para revisar las leyes de inmigración fracasó este viernes en su primera prueba en el marcadamente dividido Senado de Estados Unidos.
Solo un día después de que los líderes republicanos y demócratas acordaron un plan y anticiparon que sería ampliamente respaldado, nuevas diferencias arrinconaron la iniciativa, en medio de reclamos de que otorgaría una amnistía a los inmigrantes que entraron ilegalmente al país.
El consenso, que incluía un programa de trabajadores temporales apoyado por el presidente George W. Bush, pretendía permitir a los inmigrantes ilegales que hubiesen vivido más de cinco años en el país convertirse en ciudadanos.
A los partidarios de la medida les faltaron 22 de los 60 votos necesarios en el Senado de 100 miembros para que el proyecto superara los obstáculos del procedimiento y siguiera avanzando.
La acción del Senado complica y podría, en último término, echar por tierra por los esfuerzos para pasar la reforma en un año electoral.
El acuerdo se había logrado frente a la oposición de un sector de los republicanos, que sostiene que dar a algunos de los 11 millones de inmigrantes ilegales un camino hacia la ciudadanía estadounidense era una amnistía y los recompensaría por vulnerar las normas del país.
Ambas partes se culpaban el viernes por el estancamiento.
"Muchas personas están preguntando qué pasó entre el optimismo de ayer en la mañana (...) y esta mañana donde parece como si todo estuviese detenido, estancado", sostuvo Bill Frist, un senador de Tennessee portavoz de los republicanos.
"Este no es el lugar para estancar ni obstruir", señaló Harry Reid, senador de Nevada y portavoz de los demócratas. "Aún así, ahí es donde nos encontramos".
Los legisladores tienen pensado tomarse el viernes un descanso de dos semanas y no estaba claro cuándo el Senado retomaría la ley.