Viernes 07 de abril del 2006 La caja

Los niños de El Oro, entre ‘Rebelde’ y Nobita

Los ratings de televisión solo miden lo que sucede en Quito y Guayaquil. En otras palabras, solo se registran los hábitos de consumo televisivo de 3’748.755 personas.

Eso quiere decir que entre ocho y nueve millones de ecuatorianos que viven en pequeñas o medianas ciudades de provincias forman una especie de terra incognita, de población cuyo comportamiento frente a los medios es poco conocido.

Por eso ha sido muy interesante leer el estudio sobre el consumo de TV por parte de niños y niñas de Machala y Piñas que me ha hecho llegar el presidente del Colegio de Periodistas de El Oro, Celio Rosario.

Para comenzar, se les pregunta a los niños qué tipo de programa prefieren ver. La respuesta mayoritaria es muy reveladora: el 38% se inclina por las novelas. El segundo lugar lo ocupan los dibujos animados con el 28%. En tercero están las películas con el 20%.

Si se cruza esa respuesta con las novelas preferidas por los niños de Machala y Piñas, se tiene un panorama abrumador. El 73% de los infantes declara que Rebelde es la teleserie que más le gusta. El 15% se inclina por El cuerpo del deseo. Los niños, por abrumadora mayoría (94%), ven a los protagonistas de la telenovela juvenil mexicana que emite Gamavisión como sus personajes de la pantalla preferidos. El 6% dice que el personaje de Mario Cimarro en la novela nocturna de Ecuavisa es el que más le gusta.

En el apartado de los dibujos animados, el 52% de los menores contesta que su serie favorita es Doraemón (El gato cósmico), la serie que emite Ecuavisa en distintos horarios.

Este primer acercamiento cuantitativo a los hábitos de consumo de una provincia como El Oro deja la posibilidad de plantear preguntas y reflexiones. En primer lugar, es claro que los niños tienden a seguir a los adultos en la forma de ver televisión. Solo así se explica que un alto porcentaje prefiera telenovelas y películas como sus espacios favoritos de TV y que se mencione El cuerpo del deseo y a Mario Cimarro entre sus preferencias.

Luego, la estrategia de crear un público telenovelero desde temprana edad parece funcionar a toda máquina. Los niños están enganchados con Rebelde y todo lo que significa. Así, la continuidad de la cadena se garantiza. De Rebelde se pasará a su equivalente para adultos,  y así sucesivamente.

Por lo demás, el pequeño televidente de las provincias pequeñas refuerza la noción de que el consumidor televisivo en el Ecuador es abrumadoramente adicto a los melodramas. Sin embargo, todo esto es la fotografía de este momento. ¿Hay la posibilidad de cambiar esos hábitos de consumo? ¿De crear un televidente del futuro que sea más crítico y exigente? Ojalá así fuera. Desgraciadamente, hoy no existe nada que nos indique eso.

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