Gobernador promete resultados contra la delincuencia en un mes. El Gobierno notificó aprobación del estatuto de la Corporación Ciudadana, y los barrios se autoencierran.
Para dentro de un mes el gobernador del Guayas, Guido Chiriboga, promete resultados ante la creciente delincuencia que preocupa a los habitantes de Guayaquil. Mientras en diferentes sectores se mantiene guardianía y se han improvisado cerramientos, similares al que plantea Urdesa.
Ayer censuró lo que llamó “falta de valentía de la ciudadanía" porque "no hay nadie que le dispare, nadie que le meta un balazo, un piedrazo o algo, nada...” cuando observa a un delincuente.
Chiriboga anunció en Radio City que en abril se implementarán tres planes cuyos resultados se verán en un mes. Aunque no dio detalles, precisó que el proyecto cuenta con el apoyo del Municipio, las cámaras de producción y algunas personas del sector privado.
El presidente de la Corte Superior de Guayaquil, Armando Cervantes, cuestionó la falta de una política criminal por parte del Estado.
Añadió que “si el Gobierno no la ha implementado por razones que desconozco, yo estoy dirigiéndome al Alcalde para implementar una política criminal aunque sea en esta la ciudad”.
El jefe del Cabildo, Jaime Nebot, se encuentra con licencia hasta hoy, pero fue notificado, según la Gobernación del Guayas, de la aprobación del estatuto social de la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil.
Concejales consultados por este Diario, en tanto, se pronunciaron a favor de la convocatoria de un cabildo ampliado, propuesto el lunes públicamente por la ciudadanía para sugerir alternativas contra la delincuencia.
Mientras se discuten estos planteamientos, en ciudadelas como Bellavista, Sauces y El Paraíso, los moradores adelantan acciones y hace meses, e incluso años, han optado por instalar controles al ingreso de herraduras y peatonales.
En El Paraíso, al norte de la ciudad, tres de sus cuatro vías de acceso permanecen cerradas las 24 horas. Esta medida de seguridad, adoptada por el comité de moradores hace más de dos años, busca controlar el ingreso y la salida de los vehículos por una sola puerta, en la calle Ciruelos.
Hace menos de dos meses, el mismo comité optó por pegar adhesivos en los parabrisas de los carros de los moradores para distinguirlos de los visitantes. Cada dueño tuvo que cancelar $ 10, cantidad que se utiliza para poner un grupo de vigilancia a la entrada, donde hace un mes instalaron también dos rompe velocidades.
Jorge Terán, morador, indica que los resultados han sido positivos: “Ha habido un cambio pero nos falta más seguridad, la policía que tenemos aquí no está constantemente atenta a lo que pasa”. Relata que su hijo y sus amigos fueron asaltados hace menos de cuatro meses en una casa en la calle Los Naranjos –de la ciudadela– mientras festejaban un cumpleaños.
En Bellavista, el cierre del lado oeste donde está el mirador de ese zona se hizo hace siete años.
Según Horacio Rodríguez, presidente del comité de moradores, la delincuencia en el lugar disminuyó desde que se instaló el cerramiento. “Bellavista era de libre acceso por el parque del mirador, aquí la gente venía a tomar, a fumar. Ahora la ciudadela es privada, uno llega y no tiene la contrariedad de ser asaltado”, manifiesta.
Para el ingreso a este sector los visitantes deben anunciarse con los guardias privados.