Con los llamados ‘Especiales periodísticos’, que Teleamazonas está programando los lunes por la noche, se vuelven a poner en pantalla los escabrosos ejemplos del uso de la cámara oculta.
Hasta el momento, se han emitido reportajes sobre una red de prostitución infantil en Panamá, las supuestas irregularidades en la adopción de menores en Paraguay y, el último lunes, las oscuras actividades de algunas sectas religiosas. Las notas son producciones de la asociación entre la cadena privada española Antena 3 y la productora del mismo país, El Mundo TV.
En todas estas notas, el método de la llamada “investigación periodística” consiste en un conjunto de técnicas de suplantación de identidad y engaño. Generalmente los reporteros asumen identidades falsas (se hacen pasar por clientes de las redes delictivas o adeptos a los credos) y elaboran trampas que conducen al posible cometimiento de los delitos que se investigan. De esa forma, los reporteros se acercan a los presuntos delincuentes, quienes son grabados por las cámaras escondidas. El material obtenido es el sustento casi único para las “denuncias” de los reportajes.
No es únicamente que las técnicas utilizadas se puedan considerar más allá de los límites éticos del periodismo sino que muchas veces rozan con la ilegalidad. En algunas ocasiones Antena 3 y El Mundo TV han tenido que enfrentar demandas y juicios. En por lo menos un caso han tenido que pagar una indemnización a un hospital geriátrico por la “divulgación de información falsa y no contrastada”.
Hay medios que en sus códigos éticos y manuales de estilo admiten la cámara oculta solo en casos extremos, cuando el bien público lo justifica, y después de haber agotado todas las demás herramientas y metodologías para conseguir información.
Hay quienes sostienen que el uso de cámara escondida está justificado cuando se ha ayudado a desbaratar bandas de explotación de niñas o de traficantes de menores en adopción. Estamos ante la pregunta de siempre: ¿el fin justifica los medios? ¿Es legítimo el periodismo que utiliza la mentira y el engaño como método para después “revelar” ciertos hechos?
Muchos autores señalan que el periodismo tiene una dimensión ética imposible de parquear a un costado y que por lo tanto no se deben admitir esas prácticas. Ryszard Kapuscinsky, el periodista polaco considerado el mejor reportero de guerra del mundo y uno de los más grandes periodistas de nuestra época, tiene una sentencia abrumadora: “Para ejercer el periodismo ante todo hay que ser buena persona”.
Nota: En el artículo del domingo sobre “Manomaratón” mencioné que la cantante que intervino en ‘Abreboca’ de RTS y dio la espalda a los sufridos concursantes era Gabriela Villalba.
Volví a revisar la grabación y comprobé que se trata de otra artista con cierto parecido físico y un estilo musical muy similar, pero no es la ex Kiruba.
Mis disculpas a los lectores y a la artista por esta confusión que no invalida el fondo del artículo.