Domingo 02 de abril del 2006 Sucesos

Todas las zonas son rojas en Guayaquil

Redactores | José Olmos, Yolanda Pincay y Margarita Neira

En un promedio de cinco delitos por día subieron las cifras de denuncias en lo que va del 2006, con relación al mismo periodo del 2005. La delincuencia se pone más violenta y con más frecuencia que hace un año mata en su objetivo de robar. Los ciudadanos dicen que no están seguros ni en sus casas, peor en la calle.

La delincuencia ataca con fuerza en Guayaquil. Lo hace en la tienda de barrio o en los parqueaderos y alrededores de los centros comerciales, en zonas suburbanas o la céntrica avenida Nueve de Octubre, en una casa de tablas o en una residencia lujosa equipada con alarmas. Los delincuentes usan como armas desde un cuchillo a una metralleta. Actúan a toda hora, sin importar la condición social de la víctima. Y lo más grave, se atenta contra la vida, inclusive por un par de zapatos o un teléfono celular.

En las doce primeras semanas del 2006, las cifras de denuncias presentadas en la Fiscalía revelan que cada 19 minutos se comete un delito, sin tomar en cuenta aquellos que no se ponen en conocimiento de la autoridad. En ese lapso (enero 1 a marzo 24) se denunciaron 6.607 delitos contra las personas y la propiedad, número que incluye robos de todo tipo, hurtos, secuestros express, violaciones, plagios y homicidios. La cifra supera en 417 a los registrados en el mismo lapso del año 2005, según la página web del Centro de Estudios e Investigaciones Estadísticas de la Espol (Escuela Superior Politécnica del Litoral), que recopila los casos comunicados a la Fiscalía. A continuación, parte de esa realidad, tomada de las denuncias y versiones de algunos afectados:

Enero. Jueves 12, 20h15. Julio Bautista Cacao, guardia del campamento de  Vachagnón, km 4½ de la Av. Juan Tanca Marengo, es sorprendido por cuatro hombres que amenazándole con armas de fuego se llevan una radio Motorola, una escopeta Mosberg y un celular.

Al siguiente día, a las 08h00, Javier Chuya detiene el bus de la línea 35 para dejar pasajeros por el segundo puente de la Perimetral. Dos jóvenes suben al automotor y con la cacha de un revólver lo golpean y le quitan  250 dólares y un teléfono móvil. El chofer cumple su recorrido y, después, con ayuda de un amigo, detiene a sus dos atacantes. Tenían 15 y 16 años.

Sábado 14, 02h00. Carlos Baren manejaba su auto Toyota 2006 por el sector Lomas de Florida (norte), cuando se le cruza una Chevrolet doble cabina de la que se bajan cuatro hombres armados con cuchillos.
Lo atan y embarcan en el maletero del auto y dan vueltas durante tres horas. Baren logra zafarse y en la Juan Tanca Marengo reacciona. “Estaban dos sujetos, por lo que les corrí con un palo, quedándome a salvo y con mi vehículo”. Baren denunció el caso como secuestro express, tipificado como delito dos meses antes. Estos casos sumaron 107 denuncias en las doce primeras semanas del 2006.

A las 03h50 de ese día. Arturo Sierra, que había llegado de Quito el día anterior para asistir a una  fiesta, toma un taxi en Urdesa para ir a la casa de un primo, en Brisas del Río. “El taxista roció un spray que apestaba y no recuerdo más. Desperté al siguiente día, botado en Guayacanes”, afirma el denunciante, quien perdió  100 dólares y un teléfono celular.

El mismo día, a las 19h30. Édison Hinostroza, guardia de una empresa que vigila el Banco del Pichincha, en la Alborada, acude al llamado de dos personas paradas en el cajero. Estas lo amedrentan con un arma de fuego, lo atan a un árbol y, bajo amenazas, le hacen entregar las llaves de la garita. Al desatarse, comprueba que los pillos se llevaron una radio Motorola, dos revólveres 38 y una pistola Taurus.

A las 20h00, la abogada Patricia Cajiao espera en su auto el cambio de luz, en la avenida de Las Américas, frente a Mi Comisariato. Un hombre se pone al frente del auto y le apunta con una pistola. Otro acude a la ventana, le pone un revólver en la frente y le hace entregar la cartera, con  100 dólares y  documentos personales.

A esa misma hora. Alfonso Ruiz, supervisor de seguridad, deja su carro en el parqueadero del centro comercial Policentro para hacer una ronda y al volver, se da cuenta de que  la puerta del vehículo había sido forzada. Se sustrajeron  herramientas, llave de ruedas y una pistola 9 mm.

Domingo 15, 13h00. Galo Pérez Mórtola, residente en Urdesa Central, recibe una llamada telefónica mientras está en Samborondón. Miembros de la empresa  Tevigel, que vigilan el sector, le avisan del robo de su casa. Estaba con la puerta forzada y los cables de la bocina de la alarma cortados. Se robaron pasaportes   y joyas.

Febrero. Miércoles 8, 15h00. Carlos Alberto Lara salía de Aretina, empresa que tramita documentos en el Puerto. Un hombre se le acercó y le comunicó que era agente de Policía, le mostró un papel que dijo era una boleta de detención y se lo llevó a un carro donde estaba otro individuo. Lara permaneció retenido por cuatro horas. Entregó todo el dinero y pertenencias y lo abandonaron en el Parque Comercial California, vía a Daule.

Sábado 11, 01h30. Juliana Paz va al baño de un bar de Pedro Carbo y Junín, en la Zona Rosa. Una mujer se le acerca, le muestra un cuchillo y dice: “Entrega lo que tienes, si gritas te lo meto”. Juliana perdió dinero y los documentos.

Marzo. Viernes 10, 23h00. Desconocidos trepan una pared, rompen una ventana e ingresan al domicilio de Javier Valverde, en la avenida Miguel Alcívar de Kennedy Norte, zona donde hay guardias y puesto policial. Los ladrones se llevan 35 perfumes de marca, 5 celulares, 5 relojes, 300 euros ($ 360) y $ 150.
“Siento que me persiguen. Semanas antes de ese caso me robaron unas cabinas telefónicas frente al aeropuerto y esta semana forzaron mi carro. No hay seguridad por ningún lado”, afirmó Valverde el miércoles pasado. Las denuncias por robos a domicilios en lo que va del año suman 336 en la Fiscalía.

Lunes 20, 12h30. Michael León Morales, de 13 años, muere en un tiroteo cuando delincuentes intentan robar un bus de la línea 112. El automotor subía el paso a desnivel del km 6½ de la vía a Daule, frente al colegio Dolores Sucre. Según choferes de las líneas que transitan por ahí, el sector es el preferido de los ladrones. “Ese es un mal de todos los días, no hay un  bus que no haya sido robado” afirman.

Martes 21. El robo a la casa de Galo Pérez Mórtola, el 15 de enero, y a decenas de sus vecinos de Urdesa, motiva a los residentes a anunciar un proyecto para crear miniciudadelas cerradas, divididas en 14 zonas conformadas con 15 ó 20 manzanas. El plan se inició hace cuatro años, según Martha Béjar Mujica, directora de Fundación Accur, que actualmente recolecta firmas de apoyo. Como ejemplo de inseguridad, Béjar reúne en tres horas denuncias de 25 personas que sufrieron robos pero no acudieron a la Fiscalía.

Los vecinos aseguran que hay bandas que andan en tres vehículos, rojo, verde y dorado. “En el carro rojo andan cuatro jóvenes armados, bien vestidos”. El cierre de Urdesa tiene como antecedente lo realizado por moradores de las ciudadelas Samanes 5 y 7, quienes colocaron puertas en las entradas a las calles peatonales, para controlar el ingreso de extraños.

Miércoles 22, 15h45. Kerly Muñoz atiende a tres personas en su boutique de la avenida Ernesto Albán, ciudadela Nueve de Octubre (sur). Llegan tres hombres y una mujer que se movilizan en un auto Chevrolet y con armas de fuego asaltan y se llevan cinco celulares. Hoy Kerly busca otro local porque –asegura– es la segunda vez que le roban. Su caso es uno de los 226 robos a locales comerciales denunciados en la Fiscalía hasta el 24 de marzo.

Miércoles 22, 14h00. Miguel Sánchez Flores, pintor, y su esposa Gladys Morán salen del Banco de Guayaquil, sucursal del Mall del Sur, luego de retirar 2.020 dólares. Toman un taxi fuera del Mall y dos cuadras adelante un vigilante obliga a detener el carro pero tres hombres armados con pistolas les rodean y obligan a Sánchez a entregar la plata. La denuncia menciona a los sacapintas, individuos que al darse cuenta de que una persona retira dinero señalan sus características y lo atacan cuando deja la entidad bancaria.

Ese mismo día, en la ciudadela Morejón Almeida (detrás del Mall del Sur), un delincuente le dispara en la frente a un joven de 17 años para robarle su teléfono celular. El hecho se registra durante el asalto a un locutorio de Pacifictel, cuyo administrador renunció a su trabajo, por miedo.

Lunes 27, 04h00. Lucía Vera Inga y su hija de 15 años son violadas por seis individuos, entre ellos un no vidente, mientras se encontraban en su vivienda, en la cooperativa Santiaguito Roldós, del Guasmo Central. El caso es una más de las 106 violaciones denunciadas entre enero y marzo en la Fiscalía.

A las  07h55, quince delincuentes que intentaron asaltar un vehículo blindado de la empresa Transfer Union, encargada de trasladar valores de la Western Union, asesinan a tiros a Marcelo Branda Hurtado y Jorge Andrade García, guardia y jefe de seguridad. Ambos se movilizaban en una camioneta blindada Chevrolet Luv, por las calles Eloy Velásquez y Alejandro Idrovo de la quinta etapa de la ciudadela La Garzota (al norte). Los atacantes portaban fusiles FAL de calibre 7.62 mm. En lo que va del año, 32 personas murieron durante robos y asaltos. En total, la Fiscalía registra 85 asesinatos.

Así está la ciudad. En este momento los delincuentes podrían estar actuando. Las cifras suben pero la Policía indica que es solo en determinados delitos.

1.796 DELITOS A PERSONAS
 Se denunciaron en la Fiscalía en lo que va del 2006. Constan 85 homicidios, 225 plagios, 1266 robos agravados, 107 secuestros express y 113 violaciones.

4.811 CONTRA LA PROPIEDAD
 Forman parte del total. Se denunciaron 2.899 robos simples, 674 hurtos, 336 robos a domicilio, 672 robos de vehículos, 226 en locales comerciales, 4 robos en bancos.

591 CASOS EN UNA SEMANA
 Se dieron entre el 18 y 24 de marzo, la segunda más violenta de este año. La cifra más alta de este período se registró entre el 18 y 24 de febrero, cuando se denunciaron 606 delitos.

 

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