Domingo 26 de marzo del 2006 La caja

Houston: ¡Tenemos problemas!

Aún en el mejor de los casos: si es que el capitán Luna es una inocente víctima, alguien que es tan buena gente que no duda en hacer favores a extraños aun colocándose en situación de riesgo personal, hay varias interrogantes que están sueltas.

¿Cómo es posible que se admita como habitual el hecho de que se tramiten visas para personas ajenas a las delegaciones deportivas o sus invitados, aunque sean familiares o amigos de los deportistas? ¿Puede la Selección ser tomada como un pretexto para privilegios personales?

Aun en el caso de que Luna no haya recibido ni un centavo, ¿puede ser legítimo que se “hagan favores” de esa clase a gente fuera de la Selección? ¿Cómo se instruye para que mientan a dos personas para que se hagan pasar por deportistas y dirigentes? ¿Acaso no existe en el fútbol ecuatoriano algún sistema de control y supervisión sobre lo que hacen sus funcionarios o dirigentes? ¿Acaso no existe un código de comportamiento?

Si las respuestas a las últimas preguntas son negativas, estamos en mayores aprietos que si nos quedáramos sin uno solo de los jugadores considerados titulares.

Y eso no se lo puede esconder aunque, en la TV, el tema Selección sea un tabú que solo admite lisonjas y optimismo.

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