Viernes 24 de marzo del 2006 Migración

Un panadero ecuatoriano cambia gusto de españoles

MADRID | Ela Zambrano Para EL UNIVERSO

Ecuapan, una red de panaderías en Madrid y Murcia, refleja el éxito de su dueño, un compatriota.

Los suspiros, panes de leche, cachos y empanadas de queso en las vitrinas de Ecuapan hacen creer al comprador que ingresó a un local de cualquier lugar del Ecuador, pero son los céntimos o euros, a la hora de pagar, los que recuerdan que esta panadería se halla en Madrid.

“Todos los días hacemos siete mil unidades en la fábrica para las cuatro panaderías”, explicó su dueño, Franklin Guayta, oriundo de Santo Domingo de los Colorados, radicado en España hace casi diez años y desde hace dos propietario de la cadena de panaderías Ecuapan.

Actualmente administra cuatro locales en Madrid (en los sectores Lucero, Pueblo Nuevo, Usera y Nueva Numancia) y uno en Murcia. Con él trabajan 18 personas, dos peruanas, una brasileña y los demás son sus compatriotas.

Guayta ya conocía el arte de hacer el pan, porque en Santo Domingo tenía una panadería con sus padres. Cuando llegó a España por casualidad trabajó en una y aprendió pastelería española. “Después de tres años, en sociedad con un español, él puso el dinero y yo el trabajo, montamos una panadería”, recordó Guayta.

Durante dos años se quedó con este negocio hasta que se arriesgó solo. Compró unos pisos y los revendió. Con ese dinero abrió, en el 2003, su primer negocio propio de pan en Pueblo Nuevo. “Ahí fue cuando comencé a surgir”. Mientras relata su historia, ecuatorianos y españoles entran al local para comprar pan, los primeros llevan pan pequeño, los segundos la tradicional barra de pan (o baguette).

Al inicio “no me iba mal, pero el dinero que ganaba no me alcanzaba para cubrir los gastos”, señaló Guayta. Hasta que llegó el Día de los Difuntos y un noticiero español hizo un reportaje sobre la tradición ecuatoriana de las guaguas de pan, para lo cual lo visitaron y terminaron haciéndole una pequeña publicidad, indicó.

“Al otro día esto estaba repleto, fue increíble. Ahí despegué. Me dieron una manito. Creo que hasta se difundió internacionalmente”.

Posteriormente abrió tres locales más, uno lo administra su esposa Marlén, otro su hija Viviana y para el cuarto hay una persona contratada.

“La especialidad de la casa es el pan de leche, las empanadas de queso, los cachos y los suspiros, que se hacen como en el Ecuador, de una manera totalmente artesanal”, afirmó Franklin, al tiempo que recalcó que el sabor es el mismo. Aunque reconoció que al inicio tuvo problemas hasta encontrar la harina que le diera la consistencia adecuada.

Una de sus ventajas frente a la competencia es que vende el pan más barato. Donde Guayta los cachitos (bollos, para los españoles) cuestan 20 céntimos y en cualquier negocio estos superan los 60 céntimos. Para poder dar estos precios, compra todos los productos al por mayor y la harina directamente al molino.

Del Ecuador, “Marlén y Viviana nada quieren saber”, dijo. “A mí sí me gustaría volver, pero primero debo estar bien asegurado acá (España)”. Expresó que la ventaja de tener un negocio en España es que tiene la certeza de que al día siguiente el precio de su materia prima no va a variar.

Guayta dijo que jamás pensó que iba a seguir con el negocio del pan en España. Lo comentó entre risas y con afán de terminar la entrevista para continuar con sus actividades diarias, es mediodía y todavía tiene mucho que hacer.


A las 04h00 voy a la fábrica a dar las primeras órdenes para que se hagan los panes, luego a la repartición con tres furgones. De día voy a sucursales y las surto. Si debo hacer una torta no tengo problema
Franklin Guayta,
dueño de panaderías en España
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