Condenar antes que la justicia lo haga. Condenar sin que se haga algún esfuerzo de investigación. Condenar sin escuchar a las partes: muchos reporteros, comentaristas y entrevistadores de televisión piensan que ante la mala situación de la justicia en el Ecuador, les corresponde reemplazarla.
Condenando o… absolviendo. Lo segundo es lo que sucede cuando se trata de un mimado de la pantalla. En este caso, la versión que se privilegiará será la del acusado, sus amigos y allegados, mientras se cuestiona “la saña con la cual actúa la justicia sobre un inocente”. El caso del capitán Luna, que estamos viendo…
Si se observa con atención, las versiones que se recogen en prácticamente todos los noticieros son aquellas más favorables al acusado: la de los dirigentes de la FEF y la de los amigos de Luna, la de sus abogados defensores, la de jugadores de fútbol cercanos. La voz disonante fue la de la dirigencia del Deportivo Azogues pidiendo que cayera todo el peso de la ley sobre los coyotes. Sin embargo, el pronunciamiento se editó de tal forma que no se escuchó a quién se refería.
En la TV no se ha escuchado a Juan Carlos Lucero y Manuel Pérez, los ciudadanos de Gualaceo que presuntamente pagaron 14.000 para ser llevados a EE.UU. con la Selección. Tampoco se ha dado con Álex Escobar, a quien Luna atribuye haberle pedido “el favor” , o con Cecilia Guadalupe Padilla Oviedo, alias Graciela Padilla, el supuesto coyote que contactó a Luna.
Condenar o absolver… las dos caras de una misma moneda: el hacer de la pantalla un tribunal paralelo.
¿Otro caso? El lunes, en el noticiero matutino de Canal Uno se entrevistó a la rectora del colegio Americano de Guayaquil, Patricia Ayala, sobre el supuesto suministro de benzodiazepina (un poderoso tranquilizante y sedante) a ocho niños que estudiaban en el preescolar. Dijo que luego de que una investigación propia no había arrojado resultados concluyentes, había decidido poner el caso en manos de la Fiscalía.
Hasta ahí todo correcto, sin embargo el viernes 3 de marzo, en el noticiero de las 23h30 del mismo Canal Uno se había dictado ya sentencia en el caso. Un “culpable” se había cerrado, pesado como una lápida, no solo en contra de las maestras supuestamente involucradas sino en contra del colegio Americano, al punto que se proponía que los padres no matricularan a los niños e incluso se insinuaba que se debía cerrar el establecimiento…
Aparte de todo lo negativo de actuar como una justicia paralela, se suma otro mal: esa supuesta justicia es de una ligereza temible.