Casi son las 08h00 y en ‘Contacto Directo’ de la comunidad (para la Sierra) se anuncia la terrible información: “El alcoholismo aumenta entre la juventud”. Si usted cree que el tema pasa por el hecho de que las organizaciones de salud o de protección a la niñez y a la juventud han presentado estudios actualizados sobre el consumo de alcohol, está equivocado...
En la pantalla se presentan las sórdidas imágenes de tres chicas adolescentes con sus uniformes de colegio, quienes han bebido tres cartones de vino barato (cuyos vestigios se muestran ante la cámara) en el Centro Histórico de Quito y están en visible estado de ebriedad. “El aumento del alcoholismo entre la juventud”, en la versión ‘Contacto Directo’, no pasa por el tratamiento serio de un tema de salud pública, sino por el escarnio, la moralina y la persecución televisiva-policiaca.
Como está el cuerpo del “delito”, los cartones de vino, y una de las chicas ha balbuceado que los han comprado en un lugar de juegos electrónicos, la cámara –acompañada de un policía– se dirige a un comercio de este tipo. Vuelve el tono apocalíptico y de escarnio para anunciar que los adolescentes en el interior aparecen como hipnotizados, aunque no se encontró alcohol en el lugar.
Mientras tanto, en el set, un representante de la Policía es más cauto y menos policiaco de lo que han sido los periodistas de ‘Contacto Directo’: el alcohol se vende en cualquier lugar, tienda de barrio o supermercado, sin restricciones y se promociona a toda hora en cualquier lugar, dice.
Si nos fijamos, en la escarmentadora y moralista televisión aparece un reconocido cómico, muy popular entre los niños, embriagándose en un comercial de cerveza. Una marca de ron utiliza a una chica que se desviste en la escalera bajo el efecto de un par de copas y al galán con cara de degenerado. Hasta hace poco se incentivaba una bebida alcohólica diseñada para jóvenes (de eso están llenas las perchas) bajo el argumento de que quien la usara se transformaba, al punto de que una amiga confesaba a otra que se había acostado con el novio de la primera. Como se ve, cosas muy inocentes...
¿El consumo de alcohol ha aumentado entre la juventud? Es muy probable. Las cifras lo dirán, lo cierto es que no se incrementa porque tres chicas se embriaguen en una calle de Quito. El problema va mucho más allá y en la TV miran para otro lado porque es más fácil hacer de policías morales y llamar al “vigílense unos a otros” que asumir responsabilidades. Por eso Félix Narváez terminó la nota con un escalofriante: “Nosotros ingresamos con la cámara a un lugar, pero usted, vecino, denuncie casos como este a la Policía”.