Sectores industriales y agroexportadores, que buscan a través del Tratado de Libre Comercio (TLC) un mejor acceso a Estados Unidos para sus bienes y protecciones ante las importaciones, tienen definidas algunas de las estrategias para la cita final que se iniciará desde el 23 de marzo.
La industria plástica, por ejemplo, plantea que sus productos sensibles ante el ingreso de otros similares sean protegidos por cinco años a través del retiro de aranceles en ese periodo, pero se abrirá el mercado del sector petroquímico.
Los fabricantes de muebles también han delineado sus aspiraciones: proteger por un lapso de diez años a este producto. En tanto, se pretende dar acceso al papel, bajo la premisa de que Ecuador ya importa este bien desde Colombia y otros países.
El sector azucarero, que busca ampliar la cuota de exportación del producto a Estados Unidos, trata de obtener mínimo unas 80.000 t, considerando un crecimiento del 5%. Esto debido a que se estima un excedente para el próximo año, en el que se prevé la vigencia del TLC.
Ante las pretensiones nacionales, EE.UU. pidió que los productores lleguen a un acuerdo interno para que establezcan cuánta producción iría solo en azúcar cruda y cuánta en confites.
Pero, a pesar de que el azúcar es un rubro con potencial exportable, los ingenios azucareros están pendientes, pues los estadounidenses quieren el libre ingreso a Ecuador de jarabes y glucosas, considerados como sustitutos directos del azúcar.
Mientras que el sector metalmecánico trata de encontrar consensos internos por las trabas básicamente en cuatro temas: bienes usados, desechos, fallas de fábrica y desensamblados.
En cambio los atuneros ajustan sus proyecciones a un trato similiar al que obtuvo Centroamérica al firmar el cafta con Estados Unidos.
Ellos quieren cero arancel para el atún en aceite que entra al mercado estadounidense. En la desgravación que se aspira para el atún en agua, que ahora paga 12% para ingresar a Estados Unidos, está una de las variantes. Buscan que a partir del 6% se produzca el retiro de aranceles, en un plazo que puede ser de diez años.