Me imagino que ciertos diputados tienen hijos. No sé qué les parecería que alguna noche asalten sus casas, entren al cuarto de sus hijos, los amordacen e inmovilicen totalmente. Luego, con un cuchillo cercenen uno por uno sus miembros. Luego de concluido el “festín” de sangre, los criminales reúnan los órganos y en una funda los echen a la basura.
Perdonen mi macabro símil, pero así como sus hijos tienen derecho a la vida y al respeto a su integridad, siempre, de igual forma todo ser humano que es una persona desde su concepción, tiene todos los derechos, especialmente a la vida, pero además de ser víctima de asesinato por aborto, lo condenan a que pague con su vida la culpa del abandono, la pobreza, las injusticias y hasta la violación que ha sufrido su madre. Se necesita hablar con más franqueza: eliminemos una vida indefensa para encubrir la vergüenza de la madre; o frenar la llegada del intruso que desequilibra nuestro presupuesto; o deshacerse del “obstáculo” que impide seguir gozando, y que se lucren los sicarios perpetradores del aborto.
Fausto Saltos Coloma
Guayaquil
Acerca del aborto, algunos se llenan de orgullo y prepotencia en ser los portadores de la ejecución de la ley que autoriza matar a niños inocentes.
Nerón era de una maldad insignificante frente a nuestros diputados que desconocen la Ley de Dios y el derecho a la vida. ¿Cómo pueden ser padres de la patria? Aquel al que le llaman feto (futuro niño o niña), es un ser que vive, se mueve, sonríe, esperando el día de reunirse con nosotros sin saber que somos sus más crueles asesinos. A los legisladores los puso Dios para hacer leyes que protejan a las madres y a sus llamados fetos; quién sabe si entre esos fetos vengan verdaderos legisladores que trabajen por la vida y no por la muerte.
Óscar Manuel Roldán Macías
Guayaquil