Millares de personas se reunieron estee martes en las cercanías del Congreso para protestar por los intentos de represión.
Profesionales de diversos campos dijeron que estaban dispuestos a la desobediencia civil si se promulga una ley que penaliza la prestación de servicios.
Un alto funcionario del gobierno declaró que tratará de investigar las denuncias de fraude en algunos procedimientos del Departamento de Seguridad Interior.
Un patrullero fronterizo embistió a dos individuos que cruzaban la frontera matando a uno de ellos.
Todos esos hechos tienen algo en común: la situación de los inmigrantes indocumentados ha ganado la atención nacional en Estados Unidos, donde está empezando a calentarse el debate de una ley que regule su permanencia o salida de la nación.
Este es un debate que ha debido ocurrir hace mucho tiempo, dijo Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, donde en diciembre se ha aprobado un proyecto al cual califica como draconiano e inhumano para los inmigrantes.
Dos precandidatos a la legislatura de California han planteado una nueva idea: militarizar la frontera y prohibir a los extranjeros el envío de remesas a sus países para desalentar la salida de más emigrantes hacia Estados Unidos.
Así se elimina uno de los mayores incentivos para la inmigración ilegal, dijo Howard Kalloogian, uno de los proponentes.
En un año de elecciones legislativas, los ánimos están caldeados en todas partes en cuanto al debate de la reforma migratoria.
Millares de personas marcharon hacia el Capitolio en horas de la tarde para protestar por el proyecto de la cámara baja conocido como HR 4437 y que será ahora abordado por el Senado. Un comité de éste, el de Asuntos Jurídicos, se apresta a su vez a reabrir el miércoles el debate de un proyecto propio, promovido por su presidente el senador Arlen Specter.
Coincidentemente, varios profesionales, entre ellos médicos y abogados, dijeron que entrarían en desobediencia civil si el Congreso aprueba una ley que declare delincuentes a los inmigrantes indocumentados y a quienes les den ayuda.
Los indocumentados representan un 5% de la fuerza laboral estadounidense.
Leonel Flores, de una clínica de la Universidad de Maryland, dijo que los proyectos legislativos más populares, como están planteados, le convertirían en criminal si presta ayuda médica a un indocumentado.
Flores habló en el Capitolio engrilletado con esposas de plástico que también llevaban otros profesionales en protesta por las provisiones del proyecto HR 4437, el mismo que dispone la construcción de doble bardas en unos 1.000 kilómetros de la frontera con México.
Ese proyecto aun no está siendo considerado por el Senado.
El senador demócrata Edward Kennedy, quien promueve otro proyecto con su colega republicano John McCain, recibirá el miércoles el apoyo de varios grupos, especialmente irlandeses, por su iniciativa para buscar una solución a la permanencia de los inmigrantes ilegales.
En Dateland, Arizona, la Patrulla Fronteriza informó el martes que uno de sus agentes mató accidentalmente a uno de dos inmigrantes que cruzaban la frontera. El agente los atropelló el domingo cuando manejaba por entre unos arbustos donde los inmigrantes se habían escondido.
En Washington, Emilio González, nuevo director de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración, dijo que un inspector del gobierno investigará las denuncias de fraude y procedimientos lentos en su agencia.
Entre esas denuncias figuran irregularidades de los empleados de no tomar huellas dactilares de los solicitantes y emitir tarjetas duplicadas de residencia, así como acusaciones de recibir sobornos.