Martes 07 de marzo del 2006 La caja

La oportunidad de ironizar sobre el mundillo del cine

Hollywood recupera su glamour, dijo irónicamente el presentador Jon Stewart casi al iniciar la 78ª entrega de los premios Oscar, los galardones más prestigiosos del cine  estadounidense y por asimilación del cine mundial.

La larga ceremonia de casi cuatro horas fue transmitida para el Ecuador por Teleamazonas.
En relación con  años anteriores hubo varias novedades. Los suscriptores de TV pagada pudieron observar la ceremonia con el audio original en inglés por TNT, pero los televidentes del canal nacional también tuvieron esa opción a través de alianzas con radios de Quito (La Red) y Guayaquil (Radio City).

Siempre la traducción había sido lo más criticado en este tipo de transmisiones. Este año se mejoró sustancialmente. Paul Williams hizo interpretaciones (así lo llamaron, de forma más correcta) coherentes, aunque siempre se pueden cuestionar ciertas elecciones de los términos como el de utilizar “cuentos” en lugar de “historias”, cuando en su discurso el Presidente de la Academia resaltó al hecho de contar historias (cuentos dijo Williams) como uno de los fundamentos del cine.

La traductora Mónica Reinoso estuvo menos afortunada al momento de darle sentido a los discursos de las personalidades femeninas que pasaron por los Oscar. Más bien, en varios pasajes su “interpretación” fue atropellada y sin mayor coherencia. En todo caso, como ya se dijo, en traducción se hizo un mejor trabajo que en años anteriores. Detalles como el de llamar a las películas con los nombres con los cuales se van a estrenar en el país fueron muy decidores.

Si salimos de lo que fue la transmisión local, esta entrega de los Oscar tuvo características que la diferenciaron de lo sucedido en años anteriores. Una fue  el manejo de la ironía como el principal rasgo humorístico. Para ello no hubo conductor más apropiado que Jon Stewart (The Daily Show) con su humor fino e inteligente. Bajo su afilada cuchilla pasaron temas como el de la homosexualidad, la corrección política, las libertades y la militancia política de algunas estrellas de Hollywood.

No solo fue Stewart. Recordemos la burla sobre los efectos especiales que montó Ben Stiller con su traje verde simulando que estaba invisible o a John Farell ridículamente maquillado para presentar a los nominados en esa categoría.

Los galardones siempre levantarán polémica. Ahora se discute el porqué no se entregó el premio a Mejor filme a Brokeback Mountain. Sin embargo, si es posible quedarse con una imagen de la ceremonia, retengo la de un emocionado Gustavo Santaolalla dedicando su Oscar (mejor banda sonora) a su país, Argentina, y a todos los latinos. Un momento cumbre, para todos nosotros.

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