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DOMINGO | 5 de marzo del 2006 | Guayaquil, Ecuador
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Obstáculo en Urdesa

Creo que en general todos los guayaquileños y personas de otras provincias del país aplauden con toda razón el trabajo que viene efectuando el Municipio de Guayaquil en nuestra ciudad.

Sin embargo, y esto es algo que sí llama la atención, los guayaquileños no tenemos ningún derecho a protestar, sugerir o pedir que se rectifiquen algunos trabajos que se realizan sin prever resultados futuros, sin estudios técnicos especializados, y sin pensar en los inconvenientes que estos producen. Nos referimos a esa mole de concreto que se construyó a la subida de las Lomas de Urdesa que ha transformado totalmente el tráfico por el sector, e incluso ha obligado a tomar precauciones debido al desvío de la circulación y a las bruscas viradas de más de 180 grados, que nos vemos obligados a efectuar los conductores de vehículos a la salida de nuestras casas hacia el centro de la ciudad.

Las familias que habitamos esa zona no somos capaces de quemar llantas, cerrar vías, tirar piedras, que es lo que normalmente efectúan otras clases o instituciones cuando quieren ser atendidas y conseguir lo que quieren; solo pedimos respetuosamente la demolición de esa absurda “isla” de concreto, que por favor, al menos se nos escuche y no se hagan de oídos sordos a una petición que ya va a cumplir un año o más por el respectivo malestar que causa al sector.

Ing. Édgar Diminich M.
Guayaquil

Foro de lectores

¿Conoce la calidad de maestros en el plantel de su hijo para confiar que no se dan abusos sexuales contra los alumnos?

Hay veces en que los padres no nos fijamos en el tipo de maestros que tienen nuestros hijos.

Tengo una hija que terminó su carrera de derecho en la Universidad de Virginia. Ella tiene 30 años y cuando era pequeña la mandé a una parroquia a clases de catecismo, ahí estaban todas sus amiguitas del colegio, pero pasaron los días y ya no quería ir, así que decidí verla en sus clases y me llevé la sorpresa más horrible; vi que el ayudante del sacerdote manoseaba a mi pequeña y ella se rehusaba. Salté como fiera a golpear al sujeto y llamé al cura, él me dijo que nunca había visto nada; le di la razón porque casi no paraba ahí, solo estaba para la misa.

Gracias a Dios, con el tiempo mi hija superó el problema. Padres, tengan bastante comunicación con sus hijos, háganles sentir que ustedes son sus mejores amigos y nunca se confíen de las caras que vean, deben analizar qué proceder tienen.

Margarita Salas
Virginia, EE.UU.

Conocer la calidad de los maestros es algo que jamás se lo podrá hacer, ya que el tiempo que los padres dedican hoy a sus hijos es limitado,   por estar al día en los lujos de la sociedad que cree que porque los chicos están matriculados en los mejores colegios, no importa quiénes sean los encargados de su educación. Cuando muchas de esas autoridades, solo ocupan sus puestos para figurar.

¿Alguna vez han visitado los colegios de sus hijos sin anunciarse? No, solo se va para los agasajos, pero no para saber qué clase de educación dictan, quiénes son los rectores, cuáles son sus antecedentes, cómo abrieron esos colegios. Los padres deben exigir a los gobiernos que se preocupen más por formar a quienes dirigen la educación.

Miguel Márquez
Guayaquil

Hay padres que buscan que el colegio de sus hijos sea amplio, con canchas, piscinas,    jardines, que les den inglés, francés, alemán; dicten clases de música, ballet, actuación, tenis, computación avanzada; formen grupos de porristas, etcétera; pero nunca ven lo más valioso, lo espiritual, el interior de los docentes.
Solo piensan en lo material, en que el chico esté en “buen ambiente”, con “buen roce social”.

No indagan quién es el rector, el entrenador, quiénes son los maestros; si tienen moral. Muchos padres dirán que nadie puede andar de detective, pero al maestro se lo conoce en la mirada, en las actitudes. A un padre le basta con ir al plantel a hablar con los profesores para averiguar cómo va el chico (así sea aplicado) y ahí se dará cuenta de la cultura, personalidad, la sinceridad o falsedad de los profesores, de su ética o de su oportunismo, de la mentalidad y cultura que tienen; de cómo tratan en clases y los recreos.

Hay maestros que a los padres les solicitan “favores”, “un trabajo para un familiar”, y si uno es médico, abogado, empresario, o empleado de una entidad pública o privada, piden que les demos servicios gratuitos; o se “ofrecen” bajo pago extra a nivelar (sin que el colegio lo sepa) al alumno en su casa para un examen que él mismo tomará luego a toda la clase; o aceptan regalos, plata de los papás. Todo esto también es un delito de abuso, no de tipo sexual, pero es abuso, es corrupción. Por eso debemos saber quiénes educan a nuestros hijos.

Rosa María de Garcés
Guayaquil

Preguntas abiertas

¿Es correcto que el IESS exija a todos los ancianos, antes del pago de sus pensiones, ir a dichas oficinas a comprobar su supervivencia?

¿A qué cree que se deban los continuos asaltos, robos, secuestros, en nuestro país, que reporta la prensa?

Escoja la pregunta. Envíe la respuesta con su firma, nombre completo, números de teléfono y cédula (fotocopia de esta). Indique desde qué ciudad nos escribe. Para ver más foro, leer página web:
www.eluniverso.com

 

Preparen bien a las vigilantes

Parecería un contrasentido decir que damas agentes de tránsito ubicadas en el sector céntrico comercial de Guayaquil generan caos vehicular en las calles, en lugar de evitarlo; desgraciadamente, así es.

En cada esquina de la calle Nueve de Octubre y sus adyacentes ubican a un par de ellas quienes deberían estar atentas a los carros que circulan aprovechando la luz verde del semáforo para detener en un momento dado ese flujo vehicular a fin de que no interrumpa la intersección, y dejar expedito el paso a los de la otra calle al momento de que les cambie la luz; pero por el contrario, creen solucionar el problema poniéndose a dirigir el tránsito, y dejando de lado el semáforo sin precaver lo de la intersección, por lo que se forma un caos.

A tanto llega la distracción que ni siquiera controlan el tránsito peatonal, cuando estando al pie de las personas que van a cruzar la calle, estas se les lanzan en sus propias narices a pesar de que el semáforo no les ha autorizado el paso, generando frenazos a raya de los vehículos que confiados circulan, y no son capaces de ordenarle a la gente que permanezca en la acera hasta que la luz cambie a su favor. Habiendo cámaras de televisión en esas calles, la CTG (Comisión de Tránsito del Guayas) bien puede comprobar esta situación para una mejor instrucción del personal, o llevarlas primeramente a prepararse en calles menos complicadas.

Juan Carlos Castro Zerna
Guayaquil

Controlen uso de vía pública

En la calle Francisco Campos existen inconvenientes a la salud porque se comercializan metales (hierro, bronce...) hasta baterías de carros, cuyos ácidos se esparcen causando perjuicios a bienes ajenos y poniendo en riesgo la integridad física de los mismos manipuladores.

Se compra a cualquier hora, incluyendo las madrugadas, ocasionándose estruendosos ruidos por las cargas y descargas de las mercaderías; además, chamberos, en la vía pública, desarman ventiladores, televisores, lavadoras, para obtener el material por vender; para ello utilizan hachas, martillos, machetes, con lo cual dañan los portales. Más allá de esta comercialización, los vendedores beben alcohol hasta altas horas de la noche, aparte de aguantarnos la música y alaridos que hacen. Y como no tienen dónde hacer sus necesidades, lo hacen a vista y paciencia de las personas sin importarles el aseo de las viviendas. Que la autoridad haga respetar las leyes y ordenanzas municipales, disponiendo medidas para evitar el mal uso de la vía pública.

Ab. José Villagrán Cuadrado
Guayaquil

Ataque de mosquitos

Vivo en el conjunto residencial Polaris, ubicado entre las ciudadelas Guayacanes, Albonor, Alborada XIV y Samanes, donde está en construcción una serie de villas con sus cisternas.

En el sector todos los días estamos matando mosquitos y tememos por el dengue. Solicito al Departamento de Malaria que fumigue toda esta zona.

Inés Carolina Veloz Bósquez
Guayaquil

Justicia solo para “choro”

En el feriado de carnaval que acabamos de pasar, fui a disfrutar del paisaje y las tradiciones de Gualaceo con familiares y amigos; departía en casa de uno de ellos a las 18h00 del lunes 27 de febrero, cuando afuera un delincuente drogado rompió el vidrio de uno de los carros aparcados (a 30 metros del sitio de entrada de las motocicletas de la Policía Nacional), y se robó la radio del vehículo y escapó.

Todos los varones salimos a buscar al sujeto, mientras que las mujeres se quedaron cuidando los otros vehículos estacionados, pero qué sorpresa, el ladrón volvió al lugar del delito a robar nuevamente; sin embargo, la valentía de las damas lo enfrentó mientras abría la puerta de uno de los automotores.

El ladrón tiró su destornillador al suelo y fugó para refugiarse rápido en casa de su familia, cerca del lugar.

Se formó entonces un grupo de ciudadanos que también había sido agraviado con robos similares recientes, y en manifestación pública reclamamos justicia en el umbral de la casa del hampón.

Un policía nos miró y dijo que no había orden de allanamiento y nada se podía hacer. Mientras que en su carro, otro de los agraviados, llevó a tres agentes más, pero dijeron lo mismo; entonces tres de las víctimas entraron a la casa del antisocial donde lo encontraron junto a cientos de evidencias y trataron de sacarlo a la fuerza, pero ahí sí intervino la Policía para proteger al hampón y lo llevó a la cárcel de Gualaceo, pidiéndoles a los perjudicados que vayan a presentar la denuncia al fiscal de la ciudad.

En la Fiscalía, una secretaria y otros miembros de la misma entidad, incluidos tres policías en trajes deportivos mojados, con sus cabezas y rostros llenos de talco, atendieron a los denunciantes.

Llegó el fiscal y ante las primeras indagaciones dijo que nada podía hacer por falta de evidencias, y solicitó a los agraviados que al día siguiente o el Miércoles de Ceniza, con un abogado presenten la denuncia y la evidencia.

Un perjudicado protestó al fiscal y este ordenó a los policías su detención. El ladrón en cambio, descansaba plácidamente en una celda muy bien protegido por la Policía.

Los agraviados molestos por la forma cómo se lleva la ley en Gualaceo y resto del país, se resignaron a regresar a sus viviendas y otros a sus lugares de orígenes, con sus vehículos rotos y sin recuperar sus pertenencias robadas.

Quedaba atrás en Gualaceo esa casa con las cientos de evidencias, y el “choro” agradecido y riéndose a mandíbula batiente de los ciudadanos y turistas a los que robó en el feriado de carnaval, quienes ahora en sus urbes siguen trabajando para volver a comprar lo que perdieron y otras cosas que nuevamente serán robadas por “choros” como el de este suceso inaudito.

Luis Maldonado
Guayaquil

¡Peatones en peligro!

Expreso mi indignada queja por la manera en que los conductores de todo tipo de vehículos irrespetan las señales de tránsito más elementales como la luz roja del semáforo.

En la intersección de las avenidas San Jorge y Olimpo, a la altura del parque de la ciudadela Nueva Kennedy, los conductores no hacen caso a la señal de “alto” que indica el semáforo y se lanzan contra los peatones sin ninguna consideración, contra niños en bicicletas que van o vienen del parque, señoras con bebés en brazos, todos tienen que correr para no ser atropellados por vehículos que incluso imprimen más velocidad convirtiendo a la avenida en pista de carreras.

La Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) ha colocado señalización adicional indicando el cruce de peatones, por lo que este es un problema de conciencia y no de carencia de señales. Hago un llamado a la conciencia de los conductores para que, pensando que la persona que cruza la calle es un familiar suyo, respeten la señalización de tránsito ya que los peatones tenemos derecho a circular por la ciudad con seguridad y respeto.

Carla de Yturralde
Guayaquil

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Guayaquil
TALLER PARA NIÑOS

El Centro Psicológico Edutrec ofrece a partir de mañana el taller ‘Educando mis emociones’ dirigido a niños entre los 7 y 10 años de edad. Más información a los teléfonos 285-4241, 268-3010, (09) 9484322.

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