Francamente estoy preocupado por lo que está sucediendo con la pesca.
Soy ecuatoriano y empecé a pescar hace más de 50 años con algunos compañeros, en 1955. Nuestras embarcaciones eran pequeñitas (de 30 a 40 pies con motores de 50 a 100 HP), salíamos de Playas a las seis de la mañana y regresábamos a las tres o cuatro de la tarde porque no teníamos capacidad para poner el producto, más o menos 300 a 400 libras de camarón tipo langostino y de la especie más pequeña conocida como tití, o “pomada” como nosotros la llamábamos.
No sé por qué las autoridades anularon la veda del crustáceo si en todas partes del mundo esta se da cuando es tiempo de desove (periodo en que ponen sus huevos) para que exista un control de la supervivencia de esas especies del mar. En este mes debería decretarse una veda porque es cuando hay mucha cantidad de semilla de “pomada”, por lo que los grandes barcos “langostineros” se han vuelto “pomaderos” debido a que la captura del langostino está escasa y se dedican a pescar “pomadas”; pero si a estas no las cuidamos también se extinguirán.
Hace meses se terminó la pesca del chalaco, que no tenía ni 10 centímetros de tamaño; yo hablé con algunos capitanes de barcos grandes que lo pescaban y me decían que ese pescado no crecía; claro, si los capturaban pequeñitos y no los dejaban desarrollar. Lo que pasa es que con la cantidad que hay de esos barcos ya se terminó con dicha pesca. Dios quiera que las autoridades vayan al mar y se den cuenta de esto para que implanten la veda del camarón. Si no controlamos y regulamos su pesca, se va a acabar.
Enrique Gilbert Pesantes
Guayaquil